Construir la paz en la mente de los hombres y de las mujeres

Entrevista

Nelly Minyersky, la reina verde

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Nelly Minyersky y otras militantes de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, esperan, junto a miles de otras personas.

Mediante campañas de denuncia de la violencia de género y los femicidios, como #NiUnaMenos, y su combate por la legalización y despenalización del aborto, las mujeres argentinas abren la brecha y trascienden fronteras. A sus 90 años, la jurista Nelly Minyersky es una de sus referentes más activas. Tanto, que hay quien la ha bautizado “la reina verde”, por el color de los pañuelos de los partidarios del aborto libre y seguro, en suma, de una “ley para no morir”.

Entrevista realizada por Lucía Iglesias Kuntz (UNESCO).

¿De dónde viene su compromiso con los derechos humanos?

Mi padre emigró a la Argentina a los 23 años desde Besarabia (hoy Moldavia). Tenía toda su familia en Europa, así que vivimos muy intensamente la Segunda Guerra Mundial. Yo recuerdo haber escuchado la voz de Hitler en la radio, esa voz punzante fue una cosa muy dura que me marcó y sin duda me predispuso a hacer lo que hago.

¿Cómo llegó al feminismo? ¿Ha tenido referentes?

Mentiría si le diera nombres de grandes figuras. Mis referentes han sido las mujeres independientes. Qué sé yo, las mujeres de la familia de mi esposo todas eran profesionales, químicas, profesoras de francés… siempre estuve rodeada de gente progresista. Llegué a través del Derecho y me interesé en el feminismo por el lado de los derechos humanos en general, ya que he vivido varias dictaduras. Me especialicé en Derecho de familia y empecé a darme cuenta de que la incapacidad jurídica de la mujer se aplica en realidad a la mujer casada. La mujer soltera tenía muy pocas limitaciones y gozaba prácticamente de todos los derechos; en cambio, debido al modelo económico y al afán de conservar la renta familiar, la mujer casada estaba mucho más limitada. Al interesarme en cambiar las cosas, me interesé en el feminismo.

¿Cómo surge la campaña actual por el derecho al aborto en Argentina en la que usted milita?

La campaña por el derecho al aborto surgió en 2005, pero su origen está en los Encuentros Nacionales de Mujeres, que nacieron en 1986, poco después del regreso de la democracia*. Los Encuentros son espacios de reunión y discusión sobre valores, principios y formas de organización por y para mujeres que se celebran cada año en una ciudad del país. Cuando empezaron, acudían unas mil mujeres y ahora llegamos a más de 60.000. Son dos días y medio donde toda la actividad gira en torno a temas de género, con talleres, obras de teatro, ferias artesanales, paneles sobre salud, sobre lactancia, debates de literatura con perspectiva de género… Es una experiencia única que une a distintas clases sociales, a distintas edades… mi opinión es que las mujeres somos medio particulares, nos es más fácil reunirnos que a los hombres, aunque cada una tenga sus ideas políticas. Te juntas con empleadas municipales, con jóvenes de escuelas… y se respira alegría. Los Encuentros también son plurales, tanto que ahora les quieren cambiar el nombre a “Encuentro plurinacional” para dar cabida a nuestros pueblos originarios.

La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) estima que a escala mundial más de 50.000 mujeres son víctimas de femicidio cada año. ¿Cómo hacer frente a este problema?

Yo tengo una teoría, aunque creo que nunca la voy a profundizar, que es que los femicidios bajarán cuando avance la educación sexual integral. La prueba es que en todos los países donde reciben esa educación en serio desde muy pequeños, las tasas de asesinato por violencia de género son menores. En muchos países nos faltan años para llegar ahí.

¿Por qué la Argentina, que tiene una ley de matrimonio igualitario y otra que permite elegir libremente la identidad sexual, no tiene ley del aborto?

Es cierto que en los últimos años en la Argentina se dictaron esas y otras muchas leyes que otorgaban muchos derechos a las mujeres: una ley de protección integral, el Protocolo Facultativo de la Convención sobre la Eliminación de toda forma de Discriminación contra la Mujer**, jubilación para amas de casa…. Mi teoría es que el matrimonio igualitario supone en última instancia ingresar a un grupo de personas a una institución que es modelo, es entrar dentro del control social. Pero, en cambio, el aborto es salirse del modelo deseado, es completamente disruptivo. E indudablemente es también uno de los bastiones más resistentes del patriarcado.

Usted fue una de las redactoras del proyecto de ley de despenalización del aborto que el Congreso argentino aprobó en junio de 2018, pero dos meses después no logró la sanción del Senado. ¿En qué consiste ese proyecto?

El lema de nuestra Campaña es “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”. Estos tres principios demuestran que hay soluciones. Y nuestro proyecto preconiza la despenalización del aborto, pero también su legalización. La ley que penaliza el aborto es una ley discriminatoria, porque las mujeres que mueren, las niñas embarazadas y forzadas a ser madres, son las niñas y mujeres de los sectores más excluidos y vulnerables. Si no se legaliza el aborto, con una despenalización simple estos sectores no tendrán posibilidad de contar con el derecho a un servicio de salud digno y seguro. Entre 2007 y 2018 hubo en la Argentina siete intentos de presentar un proyecto de ley por el derecho al aborto, y pronto iremos por el octavo. Pero, mientras tanto, la Campaña, que es un movimiento constituido por más de 500 organizaciones, insiste y sigue trabajando en la temática porque lo consideramos esencial, y el derecho al aborto se vive y se transmite como uno de los derechos humanos fundamentales.

¿Qué acogida ha tenido este proyecto de ley?

Cuando en 2018 finalmente se habilitó el debate en las Cámaras se produjo un fenómeno único, una situación épica: logramos el apoyo de un millón y medio o dos millones de niñas jóvenes en las calles, logramos que nos invitaran a hablar en los colegios secundarios, donde con toda dignidad los chicos me preguntaban si yo aborté… se hacían debates sin amarillismo, despertamos y transmitimos, y esto es lo más emocionante, un mensaje que iba mucho más allá del aborto, un mensaje de libertad, de autonomía… Es conmovedor ver a las niñas, los jóvenes, los varones con el pañuelo verde, que es el símbolo de los partidarios de la ley. Así fue como logramos algo que no habíamos soñado: el acuerdo entre diputadas de distintos partidos políticos que, unidas, lograron que se obtuviera la aprobación de la ley en la Cámara de Diputados, lo que en la Argentina llamamos “media sanción”. Fue algo maravilloso, inesperado.

Sin embargo, hasta ahora no lograron la ley…

La ley no prosperó en el Senado, pero quedarnos a solo siete votos (38 votos en contra y 31 a favor) fue un triunfo muy grande. No perdimos. No tenemos la ley, pero la historia va cambiando. Se sacó al aborto de la zona negra, de la zona delictual en el imaginario social, se lo desdemonizó y ahora se habla de los derechos sexuales y reproductivos, los jóvenes lo hablan. Ahí avanzamos… muchísimo. Y abrimos una brecha, porque estamos logrando un cambio en la conciencia social. Ganamos a los adolescentes y a los jóvenes, que ven el aborto como un derecho humano. Y a otros sectores muy amplios, porque surgieron también redes de profesionales, de médicos, de enfermeras, de abogadas… Una auténtica marea verde.

Después de tantas décadas de trabajo y militancia, ¿cómo ve el feminismo a escala mundial?

Es indudable que los movimientos populares han logrado que avance el movimiento feminista. Pero ese avance ha provocado también una reacción, más bien larvada, pero que trabaja de manera permanente en Naciones Unidas y otros foros internacionales. Hay un informe reciente del Observatorio sobre la Universalidad de los Derechos Humanos llamado Derechos Humanos en riesgo”, que muestra muy bien cómo los partidarios más extremos de varias religiones se alían con los sectores más conservadores para tratar de volver, en temas de género, a antes de la Conferencia de Beijing (1995), que determinó un giro en la lucha por la igualdad de género. Ahí se ha acuñado por ejemplo ese término de “ideología de género”. Es un movimiento que avanza cada día más, y, por cierto, denuncia al UNICEF o a la UNESCO, acusándoles de promover esa supuesta ideología. Tenemos que estar alertas.

 

*La Argentina recuperó la democracia en octubre de 1983 tras una dictadura sangrienta que había comenzado en 1976.

**El Protocolo Facultativo de la Convención sobre la Eliminación de toda forma de Discriminación contra la Mujer, ratificado por Argentina en 2007, permite a personas o asociaciones elevar al Comité para la eliminación de la discriminación contra la mujer (CEDAW) denuncias por violación de la Convención, cuando no encuentren en su país tutela judicial o administrativa rápida y efectiva, y al Comité abrir de oficio un procedimiento de investigación por violación grave o sistemática de la Convención.

Nelly Minyersky

Nacida en San Miguel de Tucumán (noroeste de Argentina), en 1929, Nelly Minyersky es una de las más destacadas luchadoras por los derechos de la mujer en la Argentina. En 2010 fue declarada Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires. Desde el 2017, preside el Parlamento de la Mujer. Dentro del ámbito gremial, su actividad la llevó a ser la primera mujer en presidir la Asociación de Abogados de Buenos Aires y también la primera en presidir el Tribunal de Disciplina del Colegio Público de Abogados de la Capital Federal.