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Gran angular

Transformación de la vida rural en Kenya gracias a la energía solar

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Instalación de una batería solar en el techo de una cabaña, en Magadi, distrito de Kajiado (Kenya).

Las bombas de agua y las lámparas solares aportan a las aldeas de Kenya el agua potable y la luz de las que carecían, mejorando así la vida diaria de sus habitantes gracias a la consiguiente erradicación de enfermedades, la supresión de faenas penosas y la eliminación de prácticas ancestrales nocivas para el clima. La decisión del gobierno de invertir en las energías limpias ha recibido el apoyo del sector privado y contribuye a hacer mucho más llevaderas las condiciones de vida de las poblaciones rurales más necesitadas.

Victor Bwire

En Nyandiwa, una localidad keniana del distrito de la Bahía de Homa próxima a la orilla oriental del Lago Victoria, una de las mayores reservas mundiales de agua dulce, Jane Akinyi apenas acierta a encontrar palabras para expresar su reconocimiento por la llegada del agua potable a su pueblo. “Solo puedo dar gracias a Dios por haberse acordado de nosotros, y a todos los que han hecho posible que se realizara nuestro deseo”. En efecto, pese a su cercanía al lago, Nyandiwa carecía de acceso al agua potable desde decenios atrás.

“Las mujeres –dice Jane– teníamos que caminar varios kilómetros hasta los ríos para formar colas interminables en las escasas aguadas fluviales de la región, y a menudo teníamos que esperar el turno durante un día entero, descuidando así las demás tareas domésticas, lo que nos acarreaba aún más problemas”.

Esta fatigosa tarea ya es cosa del pasado gracias a un reciente proyecto de abastecimiento de agua, inaugurado el 11 de febrero de 2019 con la puesta en funcionamiento de cinco bombas accionadas por energía solar. Por el momento, estos artefactos surten ya en agua potable a más de 700 hogares de siete pueblos y, además, preservan el medio ambiente de las cuencas de dos afluentes del Lago Victoria: el río Rangwe y el Riana. En Nyandiwa, la bomba de 2,2 kW instalada extrae un caudal de 3.000 litros por hora y su potencial se ve reforzado por una estructura de energía solar de 5 kW que funciona aunque el día esté nublado.

Anteriormente, los habitantes de la zona del Rangwe tenían que hervir el agua para no contraer enfermedades de origen hídrico como el cólera, especialmente cuando las cañerías reventaban y el agua sucia contaminaba la potable. En esas circunstancias, la población se veía obligada a talar árboles a fin de alimentar el fuego necesario para el hervido y, en caso de ruptura del aprovisionamiento en agua, tenía que recurrir a las aguadas de los ríos afluentes del lago. De ahí que la Cruz Roja Keniana (KRCS) y el diputado de la circunscripción electoral decidieran rescatar un antiguo proyecto abandonado de abastecimiento de la zona en agua potable mediante bombas con motor de gasóleo, que databa nada menos que de 1979.

Eliminar la contaminación

El reciente proyecto, llevado a cabo por la KRCS, ha consistido en clausurar el acceso al manantial de agua potable originario para preservarlo, diseñar y construir un depósito de agua e instalar bombas accionadas por energía solar. Haber optado por la energía solar, desechando el gasóleo, no solo evita a la población el elevado costo de este derivado del petróleo, sino que le garantiza un abastecimiento de agua continuo e impide la contaminación del aire.

Además de proporcionar a las comunidades rurales desfavorecidas un recurso de desarrollo compatible con la salvaguardia del clima, la energía solar ofrece una oportunidad de mercado al sector privado de Kenya, constituido por empresas comerciales y organismos sin fines de lucro. Al reforzar las inversiones gubernamentales, este sector ha desempeñado una función decisiva en el incremento del uso de la energía solar, que ha cobrado un gran auge en todo el país gracias a precios generosamente subvencionados y programas de márketing social o de préstamos.

Las mujeres, propulsoras de la energía solar

La empresa local Solibrium, por ejemplo, ofrece energía solar a precios asequibles. Filial del consorcio Eco2librium con sede en Estados Unidos y Kenya, esta firma está catalogada como entidad de beneficio público sin ánimo de lucro. Vende paneles, kits y lámparas solares recurriendo a grupos de mujeres como promotores y aplicando sistemas de financiación o precios subvencionados. Los compradores pueden efectuar sus pagos a plazos y los que pagan al contado se benefician de diversos incentivos. Además, para ampliar su clientela, la empresa nombra representantes comerciales a algunos usuarios de sus productos.

Solibrium ha reclutado a 200 promotoras que militan en comunidades de mujeres de Kenya para difundir productos de energía solar en seis distritos del país, y hasta la fecha ha equipado con ellos a más 50.000 hogares rurales.

Las lámparas solares han transformado la vida en las aldeas. A este respecto, Antón Espira, miembro fundador y jefe de operaciones de la empresa, dice lo siguiente : “Los equipamientos solares han limitado los perjuicios para la salud y la contaminación atmosférica ocasionados por los motores de gasóleo usados para las bombas de agua y en los hospitales, y también han frenado la deforestación al dejar obsoleto el uso del carbón vegetal. Por otra parte, las lámparas solares han desterrado el uso de la iluminación alimentada con keroseno que, además de ser un combustible costoso, ocasionaba trastornos oculares. Ahora, los niños pueden hacer sin problemas sus tareas por la noche gracias a que se dispone de una energía limpia”.

Una energía beneficiosa para el campesinado pobre

Según John Ohaga, responsable de la ONG internacional One Acre Fund, muy presente en el África Oriental, las lámparas y las baterías telefónicas solares contribuyen muy considerablemente a fomentar la autonomía económica de las comunidades agrarias de las que se ocupa su organización. “Gracias a las lámparas solares –afirma– algunos campesinos pueden prolongar sus faenas vespertinas después de la caída de la noche y obtener un mayor rendimiento de sus tierras. También pueden recargar con energía solar las baterías de sus teléfonos móviles y servirse de ellos para explotar a fondo las posibilidades que ofrecen las plataformas de pagos en línea”.

Por otra parte, las comunidades campesinas de Kenya están recurriendo con mayor frecuencia al uso de sistemas de irrigación alimentados por energía solar, a fin de paliar los inconvenientes creados por la imprevisibilidad de las condiciones meteorológicas de las estaciones del año que caracteriza al clima de su país. Antaño, la agricultura de regadío y la consiguiente producción fiable de alimentos eran privativas de los ricos terratenientes porque el campesinado pobre se hallaba en la incapacidad de invertir en la mejora de sus tierras y cultivos, pero hoy en día esta situación ha evolucionado y las condiciones de vida de los menesterosos del campo están mejorando con la obtención de mejores cosechas y la conquista de una mayor seguridad alimentaria.

Optimización de la energía solar

Según estimaciones de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), hacia 2040 la energía solar fotovoltaica en el África Subsahariana representará el 47% de la generada por minirredes y sistemas de producción energética al margen de las grandes redes productoras. Un estudio efectuado en 2016 por el Instituto de Recursos Mundiales señala que la empresa keniana M-KOPA Solar, especializada en ese tipo de energía, ha instalado ya 225.000 dispositivos solares en todo el país.

Kenya se ha comprometido a reducir en un 30% sus emisiones de dióxido de carbono de aquí a 2030. Los sistemas de energía solar desempeñan una función importante en el logro de este objetivo, ya que disminuyen el uso de motores de gasolina o diésel y alivian la presión que ejerce sobre los recursos forestales el uso de carbón vegetal, atenuando así no solo los efectos del cambio climático, sino también una serie de problemas colaterales que redundan en perjuicio de las mujeres y los niños del país.

La Estrategia Nacional de Respuesta al Cambio Climático (NCCRS) de 2010 y el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (NCCAP) de 2013 constituyen la base de las decisiones del gobierno de Kenya relativas a las medidas para contrarrestar dicho cambio. Con vistas a reforzar su eficacia se adoptan actualmente diversas políticas y leyes. Además, el gobierno ha elaborado una reglamentación energética que abarca, entre otras, la energía solar fotovoltaica, a fin de obligar a todas las entidades activas del sector a registrarse y recibir la autorización correspondiente.

En el Plan Maestro Gubernamental para el Sector de la Energía se destaca que al estar situado en la zona ecuatorial, Kenya cuenta con un enorme potencial de energía solar que lo sitúa entre los diez países del África Subsahariana donde más abunda este recurso. Habida cuenta del grado de pobreza del país y sus graves problemas para poder recurrir a fuentes de energía clásicas, el gobierno keniano tiene el propósito de optimizar al máximo este tipo de energía encuadrándola en un marco reglamentario. A medio plazo se prevé que el consumo de electricidad aumente en un promedio anual del 7,2%, lo que supone un incremento global del 140% en el periodo 2015-2020. De ahí que sea indispensable encontrar soluciones en materia de energías renovables que beneficien a los consumidores modestos y los grupos marginados.

Conozca más:

¡Vuelta al mundo a toda luz! en El Correo de la UNESCO, abril-junio de 2019.

Victor Bwire

Periodista especializado en cuestiones medioambientales, profesor de periodismo y diseñador de módulos de formación, Victor Bwire se ocupa de temas de desarrollo y estrategia en el Consejo de Medios de Información y Comunicación de Kenya.