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La Sudáfrica de Mandela: ¿sueño o realidad?

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Una mujer espera el autobús a la salida del trabajo, foto de la serie Nunca más, del fotógrafo sudafricano Graeme Williams.

Veinticinco años después del advenimiento de la democracia, Sudáfrica ha realizado progresos extraordinarios hacia la construcción de una nación unida. Pero materializar la visión de Nelson Mandela de un país que pertenece a todos quienes allí viven todavía requiere mucho esfuerzo, afirma el juez Jody Kollapen. Árbitro y víctima de casos de racismo (en octubre de 2003 se le negó un corte de pelo), este defensor de derechos humanos sigue siendo optimista.

Jody Kollapen responde a las preguntas de Edwin Naidu

¿La lucha contra el racismo en Sudáfrica ha progresado durante los últimos 25 años? 

Creo que la respuesta a esa pregunta debe ser afirmativa, simplemente porque las divisiones raciales que caracterizaron a Sudáfrica durante la era del apartheid eran muy fuertes, la desconfianza racial era profunda y la violencia gratuita contra los negros se había vuelto casi socialmente aceptable. Desde entonces, las cosas han cambiado drásticamente. Esto no significa que ya no existan graves incidentes de racismo. La diferencia es que, cuando suceden, muchos sudafricanos, blancos y negros, se indignan. Además, hay un marco jurídico para afrontarlos. 

¿Son necesarias las medidas legislativas propuestas en el nuevo proyecto de ley para tipificar como delito los actos de racismo a fin de fomentar la unidad de Sudáfrica?

Lo ideal sería que lucháramos contra el racismo a través de iniciativas voluntarias, utilizando el sentido común de los ciudadanos. Pero la mayoría de los sudafricanos cree que penalizarlo nos permitirá luchar enérgicamente contra quienes creen que pagar una multa es suficiente para compensar la perpetración de actos racistas.

En un marco legal y constitucional en el que enviamos a alguien a la cárcel por robar una hogaza de pan, ¿por qué, teniendo en cuenta la jerarquía de gravedad de los actos, no encarcelamos a alguien que se comporta de forma racista? No se puede ser racista y librarse con el mero pago de una multa. 

Sin embargo, la prisión sólo debe sancionar los casos más graves. Se espera que la nueva ley se aplique con moderación.

Los analistas se refieren al racismo como un problema no resuelto, heredado del pasado y que la nación aún no ha sido capaz de solucionar adecuadamente. ¿Qué opina usted?

Es cierto que la Comisión de Verdad y Reconciliación nunca ha encarado la cuestión del racismo. Abordó los crímenes del apartheid, pero no el apartheid como un delito en sí. La gran mayoría de las víctimas y los autores de delitos racistas nunca han comparecido ante la Comisión para referirse al racismo bajo el sistema del apartheid. 

Lamentablemente, la Comisión se ha enredado sin duda en la idea romántica de reconciliación, descuidando el apartheid, la discriminación y el hecho de que no puede haber reconciliación sin transformación económica y social.

Fue una oportunidad desaprovechada. Y no creo que pueda compensarse con medidas legislativas.

¿Qué se debe hacer para garantizar que prevalezca en Sudáfrica un sentido de unidad?

Mientras Sudáfrica siga siendo la sociedad más desigual del mundo, y mientras busquemos las causas de esa inequidad en el colonialismo y el apartheid, no alcanzaremos la unidad. Incluso aunque no logremos crear la sociedad igualitaria con la que soñamos, sin duda podremos obtener una sociedad más equitativa. Pero, para eso, debemos afrontar con madurez los debates sobre cuestiones de recursos, discriminación positiva y acceso a la tierra, y no quedarnos a la defensiva. Si no transformamos la sociedad de manera significativa ese ideario de unidad nacional no se hará realidad.

En las elecciones del 8 de mayo de 2019, algunos políticos utilizaron la raza como argumento de campaña. ¿Qué le parece esa estrategia? 

Por desgracia, la raza sigue definiendo nuestro orden social y económico y, por lo tanto, también define el orden político. Es fácil utilizar el concepto de raza para despertar temores. Esto no es exclusivo de Sudáfrica. Lo vemos también en Europa y Estados Unidos. Pero, habida cuenta de nuestro pasado, es aún más fácil hacer que la gente se sienta insegura. Cuando las personas se sienten embargadas por este sentimiento, no creo que puedan tomar las mejores las decisiones electorales. 

El daño que a largo plazo causa el uso de tales métodos de campaña no es cuantificable, pero sin duda nos divide y contradice al argumento de la nación unida, que es nuestro objetivo.

En su discurso inaugural del 10 de mayo de 1994, Nelson Mandela exhortó a la reconciliación y al fin del racismo. ¿Hemos progresado en la consecucuón de ese ideal para Sudáfrica?

Hemos logrado progresos considerables. Se siguen cometiendo actos de puro racismo, pero ya no son la norma y están condenados universalmente, lo que de por sí es positivo. 

Por otra parte, veo como un verdadero problema el hecho de que no haya en las escuelas campañas de sensibilización contra el racismo. Tenemos programas contra la violencia de género, contra la xenofobia, pero no he oído hablar de ninguna campaña contra el racismo. Sin embargo, realmente las necesitamos. 

Según la Carta de la Libertad, Sudáfrica es la patria de todos los que en ella viven, pero eso sigue siendo un bello ideal que todavía estamos lejos de haber alcanzado, aunque es cierto que en algunos aspectos hemos progresado: nos hemos convertido en una sociedad mejor –y debemos encontrar cierto consuelo en esta idea–, no somos una sociedad en guerra consigo misma, y todavía contamos con suficiente buena voluntad como para desarrollar el ideal que Madiba nos legó.

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Jody Kollapen

Defensor de derechos humanos y juez interino del Tribunal Constitucional de Sudáfrica desde 2017, Jody Kollapen también ha sido juez del Tribunal Supremo desde 2011. Antes de ejercer su mandato de juez, fue presidente de la Comisión Sudafricana de Derechos Humanos de 2001 a 2009.