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La inteligencia artificial en los umbrales de África

Los líderes africanos deben adoptar la tecnología y utilizar la cuarta revolución industrial (4RI) para sacar al continente de la pobreza e impulsarlo hacia un futuro mejor, afirma el especialista en inteligencia artificial (IA) sudafricano Tshilidzi Marwala.

Tshilidzi Marwala responde a las preguntas de Edwin Naidu, periodista sudafricano

Mediante la inversión en la economía, desde 1990 el gobierno chino ha sacado de la pobreza a 800 millones de personas. ¿Piensa usted que el gobierno sudafricano es capaz de lograr un resultado similar, aun con una población menos numerosa, invirtiendo en la industria 4.0* ?

Se considera que China es sin lugar a dudas el último país del mundo que ha logrado ganar dinero con una mano de obra barata y ha sacado de este modo a la población de la pobreza. El uso de robots en el proceso de fabricación hará probablemente que este proceso sea aún más barato que en el pasado. Por lo tanto, mucho me temo que la automatización completa del proceso de producción que anuncia la cuarta revolución industrial (4RI*) haga aparecer el costo de la mano de obra como un factor disuasivo a los ojos de los empresarios.

Indudablemente, la 4RI va a transformar el mundo del trabajo, en el que máquinas inteligentes desempeñarán las tareas que los hombres suelen realizar. Como consecuencia, el mercado laboral ya se está reduciendo, dado que las fábricas emplean a menos personas que antes. Las desigualdades aumentarán cada vez más. Quienes dispongan del capital necesario para adquirir robots industriales producirán más con menos recursos y se volverán muy ricos, mientras que los demás quedarán relegados al margen de la sociedad.

Sudáfrica y el continente africano en su conjunto no tienen otra opción que adoptar la 4RI y utilizarla para resolver los numerosos problemas a los que deben hacer frente.

¿Todos los gobiernos africanos invierten en la industria 4.0?

No, no lo creo, aunque existan polos de excelencia en Mozambique, Congo, Kenya, Rwanda y, en cierta medida, en Sudáfrica. Movilizar sobre una cuestión como la industria 4.0 a un continente de 54 países es mucho más complicado que hacerlo en un solo país, aunque sea tan grande como China. Los diferentes grados de desarrollo en los que se encuentran los países africanos hacen que la labor sea aún más compleja.

En mi opinión, la 4RI es una cuestión de datos, ya sean datos personales, genéticos o los que la propia industria 4.0 genera. Lo que debemos preguntarnos es: ¿los países africanos recopilan datos? Me temo que no. Los mayores recolectores de datos en África son las multinacionales estadounidenses. En materia de acopio o de gestión de datos, África tendría una puntuación de tres, en una escala de uno a diez. Es algo alarmante.

Uno de los grandes problemas de la 4RI es que el ganador se lo lleva todo. En Sudáfrica, teníamos un motor de búsqueda local, llamado Anansi, que recopilaba activamente datos locales, pero no podía rivalizar con Google, y por eso dejó de existir. Pocos serían capaces de responder a la pregunta “¿Cuál es el motor de búsqueda número dos a escala mundial?”. La respuesta es: Bing, de Microsoft, pero incluso este está en apuros. No hay lugar para un número dos en este ámbito. El hecho de que Google no sea accesible en China es una enorme ventaja para las empresas de este país.

Sin embargo, los gigantes de la web no dedican mucho tiempo a los problemas locales. Por ejemplo, Google Maps no pronuncia correctamente los nombres de las carreteras de nuestro país. Si fabricáramos nuestros propios mapas nacionales, con la pronunciación correcta de los nombres, tendríamos una ventaja sobre Google. La clave de la competencia es enfrentar los retos a escala local.

¿Los países africanos están lejos aún de convertirse en productores de tecnología 4RI?

Francamente, nosotros ya producimos mucha tecnología. Oigo hablar mucho de Elon Musk y de su Tesla, pero Sudáfrica tiene el Joule [un coche eléctrico de cinco asientos], que fue desechado porque hubiera sido necesario vender un millón de unidades para que el proyecto fuera viable. Registramos muchas patentes, pero nuestros mercados son demasiado pequeños, y nuestros productos mueren en los laboratorios. Crear la tecnología no basta: debemos crear también los mercados e idear una estrategia de exportación eficaz.

¿Las empresas deberían desempeñar una función más importante en la 4RI ante los gobiernos, a través de asociaciones público-privadas?

Desde luego, las empresas tienen un papel muy importante que desempeñar. He observado –y esta es una opinión polémica– que hay una tendencia a no considerar a África como un lugar de producción. Por ejemplo, no hay ninguna fábrica Apple en África. Es mucho más fácil establecer alianzas con las empresas que producen en el mismo país en el que operan que con aquellas que solo importan al país los productos que fabrican en otra parte.

¿Qué mecanismos debemos establecer para que las multinacionales inviertan en la producción en el continente? Sudáfrica nos ofrece un buen ejemplo con la industria automotriz: el gobierno, mediante subsidios, estimula a los fabricantes a producir aquí. Nosotros no tenemos hoy en día, una política similar para las empresas involucradas en la industria 4.0. Esto es lo que debemos hacer para salir adelante. Crear zonas económicas especiales para la 4RI sería una buena idea, con gobiernos que ofrezcan a las empresas incentivos fiscales que favorezcan la producción, la creación de empleos y el crecimiento económico.

Estos incentivos no deberían ser solo para las empresas extranjeras, sino que las empresas locales también deberían verse beneficiadas.

Esto significa que los líderes políticos desempeñan un papel fundamental.

Los líderes africanos deben conocer el lenguaje de las nuevas tecnologías. Únicamente de esta manera África podrá adoptar la 4RI. En Rwanda, la presencia de Internet de alta velocidad demuestra que el presidente Kagame habla este lenguaje. En Kenya, la cantidad de empresas emergentes y la introducción de una moneda digital muestran que el presidente Kenyatta también conoce este lenguaje.

En Sudáfrica, el presidente Ramaphosa es el primer líder que ha colocado a la 4RI a la vanguardia de su estrategia, y es un gran defensor de la ciencia y de la tecnología. En su discurso a la nación de febrero de 2018, habló de la revolución industrial digital y se comprometió a crear una comisión de expertos en 4RI para definir la estrategia.

El país necesita una estrategia nacional, similar a la estrategia para la inteligencia artificial de la India o al plan estratégico industrial “Made in China 2025”, para convertirse en un gigante hi-tech de la innovación. Si todo funciona correctamente, la comisión creada por el presidente Ramaphosa elaborará una estrategia que movilice a las fuerzas políticas, económicas y sociales para llevar a la economía por el camino adecuado.

África cuenta hoy con 1.300 millones de habitantes. Es el continente de mayor crecimiento demográfico del mundo. Sin las tecnologías de la 4RI, no se resolverán los problemas de la explosión demográfica, la seguridad alimentaria y la urbanización. Nuestros líderes deben hablar el lenguaje de la tecnología: deben tener una visión innovadora del futuro. Y esto significa que, para salir adelante, debemos comenzar por encontrar nuevos líderes que posean estas cualidades.

* La cuarta revolución industrial (4IR), también denominada industria 4.0, se desarrolla a partir de las tecnologías digitales aportadas por la tercera revolución industrial (o revolución digital). Está impulsada por una combinación de nuevas tecnologías, tales como la inteligencia artificial (IA) y la robótica, el internet de las cosas (IdC), la realidad aumentada, la informática cuántica, la bioimpresión 3D de tejidos orgánicos, la cadena de bloques, la fabricación aditiva, las neurotecnologías, la geoingeniería, la corrección de secuencias genómicas y otras innovaciones digitales, biológicas y físicas.

 

Entrevista publicada con motivo del Día Mundial de África, celebrado en la UNESCO el 25 de mayo.

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Tshilidzi Marwala

Reconocido experto sudafricano en inteligencia artificial (IA), Tshilidzi Marwala es vicepresidente de la Universidad de Johannesburgo. Sus trabajos de investigación en IA han sido publicados en el mundo entero y le han valido numerosos premios nacionales e internacionales.