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En la tierra de los ríos locos

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La pesca es uno de los principales medios de subsistencia de los aldeanos.

Fotos: Protick Sarker

Texto: Katerina Markelova

Mientras aún cursaba estudios secundarios, el bengalí Sarker Protick descubrió, en los años 2000, la novela Padma River Boatman de Manik Bandopadhyaya, un clásico de la literatura bengalí del siglo XX. La relación muy especial, tanto próspera como destructiva, entre las personas y el agua, representada en ese libro, no le era ajena. Nacido en el “país de los ríos locos”, Sarker Protick, al igual que sus 162 millones de conciudadanos, vive al ritmo de los monzones, que todos los años, de mayo a septiembre, inundan un tercio del territorio.

Estas inundaciones tienen efectos devastadores, tanto para la tierra como para la población, de la misma manera que la erosión fluvial, que hace que cada año desaparezcan entre 1.500 y 3.500 hectáreas de tierra cultivable*. Pero son estas mismas inundaciones las que hacen tan fértiles las tierras del delta de Bengala, que Bangladesh comparte con la India. Compuestas de sedimentos arrastrados por los 230 cursos de agua bangladesíes, estas tierras, bien aireadas e hidratadas, retienen pese a todo a los agricultores a orillas de los ríos. “El rey de la mañana se convierte en un mendigo por la noche”, cantan los campesinos que lo han perdido todo y ganan la orilla para reconstruir sus vidas.

La increíble capacidad del pueblo para vivir en estas tierras que se hacen y deshacen a merced de las inundaciones fascina a nuestro estudiante. Sarker Protick, que años más tarde se convertiría en fotógrafo profesional, se aventura por el camino a lo largo del majestuoso río Padma, y elige como punto de partida la frontera entre Bangladesh y la India, donde el Ganges procedente de la India desemboca en el río Bangladesh.

Y luego, al final de la jornada de un 3 de noviembre de 2011, es testigo del derrumbe brutal de un bloque de la ribera, devorado por el río: “De repente, vi con mis propios ojos lo que describía la novela que había leído en la escuela”. El desastre ocurrió en la upazila (subdivisión del distrito) de Ishwardi. “Ver a estas personas perder sus hogares, sus tierras, todo... y, al mismo tiempo, verlos permanecer fuertes y optimistas, me conmovió profundamente”, recuerda el fotógrafo, que visitó la zona durante siete años para completar su serie fotográfica Of river and lost lands (Acerca del río y las tierras perdidas).

“Es la historia de lugares perdidos. Quería que las imágenes mostraran cierta melancolía, una sensación de pérdida, de merma”, explica Protick, que fotografió Ishwardi solo bajo el cielo brumoso de los monzones. “La serie muestra cuán vulnerables son los humanos a la naturaleza. Pero también muestra el ciclo del eterno comienzo de la vida. Islas efímeras de sedimentación, llamadas ‘chars’, emergen de las aguas después de cada monzón y acogen a miles de personas que se quedaron sin tierra**”.

La adversidad de los elementos con los que los hombres parecen lidiar lo mejor que pueden crece día a día bajo la influencia del cambio climático. Bangladesh, país en buena parte plano y de tierras bajas está particularmente expuesto al aumento del nivel de los océanos. La multiplicación e intensificación de los fenómenos climáticos extremos y la creciente descongelación de los glaciares del Himalaya, donde nacen los ríos del delta, lo convierten en una de las naciones más vulnerables.

El frágil equilibrio que puede adivinarse en las fotos de Sarker Protick sometido a severa prueba.

Este fotorreportaje se publica con motivo del Día Mundial del Agua, celebrado el 22 de marzo.

* En 2017, cerca de 950.000 personas tuvieron que ser desplazadas debido a eventos climáticos extremos, según el Centro de Monitoreo de Desplazamientos Internos (IDMC).

** Según la revista francesa Homme & migrations, en 2010 cinco millones de personas vivían en estas islas efímeras.

Sitio oficial de Protick Sarker.

Padre e hijo en una de las islas efímeras que la abundancia de hierba hace propicias para la cría de ganado lechero.

Soledad de la joven Brishty cuya familia, afectada por la erosión fluvial, tuvo que mudarse.

Shom Nath Kumar abandonó definitivamente su pueblo tras haber perdido todo lo que poseía.

Después de perder sus tierras, esta familia llega a una isla efímera que emergió de las aguas tras la estación de los monzones.

A pesar de su imprevisibilidad, las islas efímeras (chars) atraen a los campesinos.

Dos hombres avanzan con prudencia a lo largo de una ribera derrumbada.

Al regreso de la escuela.