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Hovhannes Toumanian o la pasión de relatar

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Eternidad,escultura del artista armenio Gevorg Tadevosian.

Ha transcurrido casi un siglo desde el fallecimiento de Hovhannes Toumanian, pero sus poemas no han perdido ni un ápice de originalidad y carga emocional, ni tampoco su capacidad para estimular la reflexión. A principios del siglo XX, este escritor creó su impronta personal, inspirándose en la tradición oral armenia y escribiendo casi exclusivamente poemas narrativos en versos rimados. Su obra inspiró las óperas “Anuch”, de Armen Tigranianet, y “Almast”, de Alexandre Spendarian.

Krikor Beledian

Al evocar recuerdos de infancia en su Autobiografía, Hovhannes Toumanian presenta la figura de su padre, Ter Matheos, no sólo como sacerdote de la Iglesia armenia, que canta el repertorio habitual de los temas litúrgicos, sino también como bardo que declama poemas épicos, acompañado por el tchonkur, un instrumento popular de cuerdas pulsadas. Es en este entorno familiar donde debe buscarse la fuente de la fascinación que la poesía narrativa ejerció sobre la imaginación del niño.


Hovhannes Toumanian en la década de 1910.

En cuanto a la imagen de la madre, Sona, evoca en el niño el paisaje alpino un tanto salvaje de Dsegh, su pueblo natal: “Mi madre nació y se crió en las montañas, era hija de las montañas”, escribiría luego el poeta a quien debemos los bellos versos sobre los escarpados montes de Armenia que figuran al término de esta semblanza.

A esta imagen idílica se añade la tradición familiar según la cual sus antepasados pertenecerían a la gran familia principesca de los Mamikonian, que durante siglos fueron generales de los ejércitos armenios. Saga familiar o una historia mitificada, Toumanian cree en ella, aunque las investigaciones genealógicas no confirman la hipótesis.

Desde su infancia, el futuro poeta estuvo inmerso en el maravilloso mundo de cuentos y leyendas transmitido por su padre, él mismo rodeado de una doble aura, sagrada y profana. Así, podemos comprender que la narración se convertirá para Toumanian en una forma de pensar y transmitir lo ancestral y popular.

Descubrir otros universos literarios

Nacido en febrero de 1869 en Desegh, en la provincia de Lori, al norte de la actual República de Armenia, el joven Hovhannes tuvo que abandonar este paraíso de la infancia para estudiar primero en Stepanavan, a unos 40 kilómetros de su pueblo natal, y luego en Tiflis, capital de Georgia y centro cultural para todo el Transcáucaso (Armenia, Azerbaiyán, Georgia), donde pasará la mayor parte de su vida.

La muerte de su padre le impidió concluir los estudios en la escuela secundaria de Nersessian, pues tuvo que ponerse a trabajar. Lo hizo como secretario en el obispado de la Iglesia Armenia en 1887. Pero abandonó el cargo, disgustado por el contexto asfixiante que allí reinaba. A partir de entonces, Hovhannes vivirá haciendo malabarismos para mantener con dificultades a su numerosa familia pues entre tanto nuestro joven se casó y llegó a ser padre de diez hijos.

Como lector autodidacta e ilustrado, se sumerge en la cultura armenia y la extranjera. Lee a poetas rusos (Lermontov, Pushkin), alemanes (Gœthe), ingleses (Byron, Milton, Shakespeare), estadounidenses (Longfellow) y muchos otros, que traduce y “armeniza”. Está inmerso en el folclore occidental y oriental. En la Casa Museo Toumanian de Ereván, la capital armenia, donde hoy se conservan su biblioteca y algunos de sus manuscritos, podemos medir el alcance de sus lecturas y consultar parte de la documentación que el poeta consideró esencial para la composición de sus poemas y relatos en prosa.

La lectura de Pushkin probablemente reforzó sus ideas sobre la elaboración formal del relato, mientras que tal vez fue el “espectro” de Shakespeare quien le disuadió de publicar sus obras de teatro, que finalmente destruyó. Aparte de esta influencia indirecta, las literaturas extranjeras no aparecen sino muy poco en sus propios textos. Se trata de “lecturas de contacto” esenciales para la formación de un poeta cuyo entorno inmediato ofrecía pocos modelos literarios innovadores.

La palabra exacta

La primera colección de Toumanian, Poemas, publicada en Moscú en 1890, constituyó un gran éxito de crítica literaria. Más tarde, todas sus recopilaciones mantendrán el mismo título genérico, con la excepción de Harmonies, publicada en Tiflis en 1896. Cada volumen incluye un conjunto de poemas ya publicados, a los que se añaden nuevas producciones.

Tras este paréntesis lírico que va de 1890 a 1896, en sus poemas narrativos cobra fuerza otro tono completamente nuevo, que no puede clasificarse fácilmente en ningún género literario establecido. Un relato en verso, rimado y estructurado en episodios –tal es el denominador común de sus nuevas creaciones literarias–, en los que el autor repasa fábulas, leyendas y cuentos famosos armenios o caucásicos, y los reelabora con un propósito claramente alegórico.

Cuando Toumanian escribe “El perro y el gato”, “Los comerciantes desafortunados”, “El convento de la paloma” u otros cuentos que todo armenio conoce de memoria desde la niñez, su inventiva radica menos en el material utilizado que en la forma en que se lleva a cabo la acción, que obedece perfectamente a una idea subyacente, revelada sólo al final de la historia. De hecho, la narración representa a los animales o a los hombres a lo largo de una acción con aventuras ingeniosamente organizadas, para rematar en un punto culminante en el que el mensaje principal se expresa finalmente en una o dos fórmulas muy condensadas.

Esta técnica literaria propia de Toumanian lo convierte en un narrador excepcional, que domina magistralmente el verso y la prosa. Tal dominio es el resultado de un arduo trabajo, cuyas huellas pueden encontrarse en multitud de borradores y versiones sucesivas de los textos. El poeta incluso reescribe a menudo textos ya publicados, para transformarlos en profundidad con el fin de lograr una expresión lo más simple y eficaz posible. A diferencia de muchos de sus colegas que favorecían la prolijidad, Toumanian hace del uso de la lítote, la alusión, la palabra exacta y el sentido lato un verdadero método poético.

Tiempo de madurez literaria

A principios del siglo XX, Toumanian alcanzó un perfecto dominio de la narrativa poética en verso, en particular con la creación de “Anuch” y “El asedio del castillo de Tmuk”. La primera es una epopeya pastoral que se desarrolla en el idílico escenario de Lori y se compone de seis cantos, precedidos de un preludio. Esta historia de un amor contrariado, con todos los ingredientes de una tragedia en verso, inspiró a Armen Tigranian (1879-1950) su ópera homónima, que se representa regularmente en los escenarios de todo el mundo.

“El asedio del castillo de Tmuk” vuelve al episodio histórico en el que la esposa del príncipe Tatul, atraída por las falsas promesas del monarca persa Shah Nadir, traiciona a su marido y entrega el castillo al enemigo. Después de destruirlo todo, el vencedor se vuelve contra la traidora y la decapita. El significado político de este poema es mucho más explícito que el de “Anuch”. “El asedio…” inspiró la ópera “Almast”, de Alexandre Spendarian (1871-1928). Hoy en día, la estatua de bronce del poeta no está lejos de la del compositor, frente a la Ópera de Ereván, un lugar muy simbólico de la capital armenia, como recordatorio de que las historias que sus obras han inmortalizado conservan plena vigencia.

Al mismo tiempo, Toumanian comenzó a escribir “David de Sassun”, una epopeya de la que publicó un solo fragmento y en la que reelabora una famosa obra de la tradición literaria armenia, para transmitir mensajes que consideraba de especial importancia: respeto mutuo entre los pueblos, rechazo de toda violencia y repudio a toda opresión.

Poeta y hombre de acción

Esta obra quedará inconclusa, así como su poema “Pájaro de fuego” (Hazaran blbul), debido a que las actividades públicas absorberán buena parte de su tiempo. Porque, junto al poeta, existe en Toumanian un verdadero hombre de acción que siempre se negó a ser un escritor de salón, incluso cuando creó, en su propia casa, el círculo literario “Vernatun” (la habitación superior), con un grupo de amigos escritores, como Avetis Aharonian, Alexander Chirvanzadé, Avetik Issahakian y Nikol Aghbalian.

Su principal objetivo es ofrecer a los escritores, incluidos los que estaban de paso por la ciudad, un lugar de encuentro e intercambio sustancialmente diferente de los numerosos cenáculos literarios y artísticos de Tiflis, objetivo que también procura mediante la fundación de la Asociación de Escritores Armenios del Cáucaso. La Asociación constituyó el epicentro de la literatura armenia hasta la Revolución de Octubre de 1917.

Toumanian también se involucró con el mismo entusiasmo en la política. Durante el conflicto armenio-tártaro de 1905, actuó como negociador entre las partes y logró impedir la propagación de las hostilidades en la provincia de Lori. Intentó hacer lo mismo durante la corta guerra armenio-georgiana de 1919, al tiempo que aparecían los primeros síntomas de la enfermedad que acabaría con su vida en marzo de 1923. Este activismo lo condujo a ser arrestado en dos oportunidades, en 1908 y 1911.

Durante el genocidio de 1915, organizó actividades de socorro para los refugiados armenios que huían de las ciudades y aldeas devastadas. Esta dolorosa experiencia está en el corazón de dos de sus poemas más bellos, “Requiem” y “A mi patria”, que tienen el mérito de estar exentos de patetismo y resentimiento, tan frecuentes entonces en aquella época en ese tipo de literatura.

Si es cierto que “el poeta es ante todo el corazón de su pueblo”, como escribió Toumanian, también es cierto que el pueblo armenio siempre conservará en el corazón sus poemas inmortales. Largos años después de la muerte del poeta, todavía escuchamos el eco de su voz en las escarpadas montañas de nuestro país:

La ruta es sombría, negra es la ruta,
Tenebrosa es la noche
Inmensa, infinita,
Y nosotros escalaremos hacia las cumbres,
En las rudas montañas
Montañas de Armenia [...]
Y nuestras miradas en vano buscan,
Una luz,
En la oscuridad
El alba que debe surgir
En las verdes montañas
Montañas de Armenia.

 

Con este artículo, El Correo se une a la celebración, con el apoyo de la UNESCO, del 150º aniversario del nacimiento de Hovhannes Toumanian, así como al Día Mundial de la Poesía, el 21 de marzo.

Imagen: Gevorg Tadevosyan

Krikor Beledian

Poeta y novelista francés de origen armenio, nacido en Beirut (Líbano) y residente en París desde 1967, Krikor Beledian es autor de numerosas colecciones de poemas, ensayos, así como de una serie de relatos autobiográficos en armenio occidental. Sus trabajos han sido publicados en Armenia, Estados Unidos, Francia y Líbano.