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SESAME: la excelencia científica en el corazón de Oriente Medio

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Gihan Kamel, investigadora en el SESAME.

SESAME es un centro internacional de investigación científica, primero en su tipo en Oriente Medio. Fue inaugurado el 16 de mayo de 2017 en Jordania, tras catorce años de arduo trabajo. La obra está respaldada por una voluntad política, ambiciones científicas y una visión humana entre ocho países que superaron sus diferencias para unirse en torno a este proyecto pionero. Un proyecto que permite a Oriente Medio entrar de lleno en el proceso científico internacional y que abre varias perspectivas para los investigadores. Apoyada por la UNESCO, este logro permite establecer una relación entre las culturas de Oriente y de Occidente y constituye una materialización de la excelencia científica y un apoyo al principio de una humanidad unida.

 Anoud Al-Zou’bi

SESAME es el acrónimo de un centro de investigación en Jordania, que significa: Synchrotron-light for Experimental Science and Applications in the Middle East (La radiación de sincrotrón para la ciencia experimental y sus aplicaciones en Oriente Medio). Este centro internacional de investigación científica es único en su tipo en Oriente Medio. Se trata de una especie de microscopio de investigación potente y de alta precisión, en el que los electrones se aceleran con gran rapidez hasta que alcanzan la velocidad de la luz, en anillos magnéticos huecos. La aceleración de estos electrones genera una radiación luminosa intensa y concentrada, que es almacenada y proyectada luego sobre muestras de investigación. La radiación revela nuevas propiedades de las muestras, que eran inaccesibles hasta ahora. Los campos de investigación que abarca esta tecnología son diversos: física, química molecular, nanociencias, con aplicaciones en arqueología, ciencias del medioambiente, agricultura, ingeniería, farmacología, medicina y en la industria. En los últimos años, los estudios de cristalografía realizados con la ayuda de sincrotrones contribuyeron a la obtención de cinco premios Nobel.

De ahora en adelante, en lugar de marcharse al exterior para realizar sus trabajos en grandes centros de investigación, los científicos de todas las especialidades, nacionalidades y creencias ya no tendrán que salir de Oriente Medio o abandonar sus temas de investigación debido a la falta de instalaciones de alto nivel en la región. Ahora pueden reunirse en SESAME y aprovechar la radiación del sincrotrón para examinar sus muestras y realizar nuevos descubrimientos en diferentes campos científicos así como también analizar sus resultados e intercambiar información. El centro les permitirá constituirse en redes de investigadores, ya sea entre colegas de la región o con los que trabajan en más de sesenta establecimientos equipados con sincrotrones en veinticinco países de todo el mundo, que ofrecen sus servicios a unos 50 000 científicos.

SESAME es el fruto de la cooperación de ocho países: Chipre, Egipto, Irán, Israel, Jordania, Palestina, Paquistán y Turquía. El centro también cuenta con el apoyo de un conjunto de organismos o países observadores: la Unión Europea y la Organización Europea de Investigaciones Nucleares (CERN), pero también Alemania, Brasil, Canadá, España, Estados Unidos, Francia, Grecia, Italia, Japón, Kuwait, Portugal, el Reino Unido, la República Popular China, Rusia, Suecia y Suiza. En mayo de 2017, el costo total del proyecto había alcanzado casi los 90 millones de dólares.

El centro constituye un logro notable por varios motivos, entre otros, el retorno de las ciencias exactas a Oriente Medio tras una larga ausencia que dura desde el siglo XIII. Constituye también un rayo de esperanza en esta región del mundo, caracterizada por el caos, los conflictos políticos y la morosidad económica. En efecto, gracias a este centro, la investigación científica, la cooperación y el trabajo en conjunto adquieren relevancia nuevamente, en un contexto regional dominado casi exclusivamente por las crisis, las acusaciones, las sanciones y el terrorismo.

SESAME: la fantástica historia de un éxito

Partamos de un hecho científico indiscutible: a 99°C, el agua está caliente; no hierve ni se transforma en vapor hasta que llega a 100° C. Este vapor, utilizado como fuente de energía para los trenes y las fábricas, fue el origen de la revolución industrial. Este pequeño grado de más marcó una gran diferencia e hizo posible una revolución fundamental.

El mismo principio rige nuestra vida. El éxito solo no basta, es necesario alcanzar un mayor nivel de desempeño para realizar un verdadero cambio y lograr la excelencia. La ecuación clásica del éxito se basa en una mezcla de paciencia, buena preparación y determinación, pero en el contexto actual de lucha despiadada por la excelencia científica, esta ecuación debe incorporar una variable adicional –la creatividad o incluso la capacidad de salir de lo común. Este es el pequeño grado que marca la diferencia entre una realización satisfactoria y un trabajo excelente.

Esta es la historia del sincrotrón SESAME. Desde el momento en que surgió la idea en la mente de los investigadores decididos a concretar su sueño, ellos pusieron toda su energía en la realización de este proyecto y en todas las etapas del proceso –la recolecta de los fondos necesarios, la construcción de la infraestructura, la capacitación del personal, la elaboración de planes de trabajo y su ejecución... hasta el día de la inauguración. Sin estos grados adicionales de desempeño, alcanzados gracias a los esfuerzos de todos los colaboradores, desde los individuos hasta los Estados, pasando por las instituciones, no habría sido posible la consecución de este logro científico pionero.

A partir del momento en que comprendieron que Oriente Medio necesitaba su propio centro de investigación avanzada, los científicos se pusieron a trabajar en serio para hacerlo realidad. En 1997, Herman Winick, del Laboratorio Nacional de Aceleradores SLAC, gestionado por la Universidad de Stanford (California) y que depende del Departamento de Energía de Estados Unidos, y Gustav-Adolf Voss (1929-2013), del Sincrotrón Alemán de Electrones (DESY), propusieron donar el acelerador alemán Bessy 1, tras su desmantelamiento en 1999, para que sirviera de núcleo para un futuro acelerador electrónico en Oriente Medio. Esta propuesta tuvo un eco favorable en los medios científicos. Así es como, Sergio Fubini, director del Grupo de colaboración científica de Oriente Medio, y Herwig Schopper, exdirector general del CERN, presentaron el proyecto al Gobierno alemán. Se suscribió un acuerdo, una vez que la UNESCO garantizó que el centro SESAME sería fundado bajo sus auspicios y que se suministraría la financiación necesaria para la operación de desmantelamiento y de transporte desde Alemania hasta Jordania.

La UNESCO lanzó el proyecto en 1999. Tres años más tarde, la Organización anunció oficialmente que el acelerador sería construido bajo su dirección, en la medida en que el proyecto favorecería sus propios objetivos, es decir, reforzar la seguridad, la paz y la cooperación internacional, gracias a la educación, la cultura y la ciencia.

Las divisiones ceden paso al humanismo

Bajo la dirección del entonces presidente del Consejo del SESAME, Chris Llewellyn Smith, y del director del centro, Khaled Toukane, todas las personas involucradas –incluidos los países participantes, los observadores y los mecenas– continuaron trabajando sin descanso, desde el comienzo de la construcción en 2003 hasta el momento de la inauguración en 2017. Jordania realizó la donación de un terreno y sufragó los costos de construcción de los edificios. Mientras tanto, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) ofreció capacitación especializada de alto nivel y becas de estudios a los investigadores y miembros del personal. La Unión Europea suministró financiación por valor de 18 millones de dólares. La CERN, por su parte, puso toda su experiencia al servicio de la construcción del sistema magnético del anillo de almacenamiento del SESAME. Otros socios –organizaciones, Estados y centros sincrotrón del mundo entero– proporcionaron asesoramiento y conocimientos especializados, planes y equipos varios, lo cual ilustra a la perfección el espíritu de solidaridad, cooperación, generosidad y creatividad que caracteriza el proyecto.

El 16 de mayo de 2017, día de la inauguración del centro, se respiraba un ambiente de júbilo, entusiasmo, orgullo y optimismo –aunque con un tinte de aprensión. ¿Habían sido verdaderamente superados todos los obstáculos con los que se han tropezado en estos catorce años de ardua labor? La respuesta solo puede ser positiva, ya que la ciencia tiene el poder de unificar a la humanidad más allá de sus divisiones.

Un centro que utiliza la energía solar

El centro sincrotrón SESAME no solo debe su carácter excepcional a que es único en su género en Oriente Medio o a que logró interesar en la ciencia a ciudadanos que estaban preocupados únicamente por los conflictos existentes en la región. También es el primer laboratorio científico en el mundo que se alimenta exclusivamente con energía solar.

Gracias a SESAME, unos 750 investigadores e ingenieros de Oriente Medio pudieron recibir capacitación especializada en centros de investigación y laboratorios en países considerados como los más adelantados en el plano científico. De esta forma, el centro ayuda a preservar el capital científico de la región, en la medida en que limita la fuga de cerebros y aumenta la participación de estos investigadores en el desarrollo científico y económico de sus respectivos países. También permite aumentar el nivel de la enseñanza científica y en las universidades, así como el de la investigación en los centros científicos de la región, consolidando sus competencias y multiplicando el número de proyectos –y todo ello, a bajo precio. Por último, constituye un puente entre las culturas de Oriente y Occidente, así como entre las del Norte y las del Sur, más allá de los temas estrictamente científicos.

El centro recibió cincuenta y cinco propuestas para el uso de los primeros rayos luminosos, en respuesta a su convocatoria para la presentación de proyectos. Los investigadores de la región son capaces ahora de hacer descubrimientos en diversos campos, como el diagnóstico precoz y el tratamiento de algunas enfermedades, la identificación de las enfermedades de algunas plantas para salvar los cultivos y el análisis de manuscritos antiguos sin provocarles daños.

Aún quedan por superar algunos retos, como la creación de una comunidad de usuarios, la elaboración de nuevos tipos de radiaciones, la consolidación de las instalaciones y la construcción de un edificio administrativo. También deben financiarse los gastos de funcionamiento del centro. Pero quienes creen en este proyecto y en sus objetivos seguirán avanzando, ya que este representa al mismo tiempo una victoria para la ciencia y la materialización de la idea de un mundo común y de una sola humanidad.

 

Con este artículo, El Correo de la UNESCO se asocia a la celebración del Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo, el 10 de noviembre.

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Más información sobre SESAME

Anoud Al-Zou’bi

Periodista y experta en comunicación, Anoud Al-Zou’bi (Jordania) es una especialista en información audiovisual. Productora y presentadora de varios programas para la televisión nacional jordana, recibió la medalla de oro en el festival de medios de comunicación árabes de El Cairo en 2014.