Entrevista

Fernando Bryce, la inspiración de la Historia

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Fernando Bryce delante de la sede de la UNESCO, en París, en junio de 2018.

“Análisis mimético” se llama el método de trabajo que aplica el artista peruano Fernando Bryce. Consiste en copiar meticulosamente a mano, en tinta sobre papel, textos e imágenes tomadas de revistas, panfletos políticos, carteles y periódicos de archivo. Así, ha plasmado en sus obras momentos de la historia reciente como la revolución cubana, la guerra civil española o la Segunda Guerra Mundial. En 2015, nuestra revista fue su fuente de inspiración para la serie de dibujos The Book of Needs (El libro de las necesidades), y a la que se le ha dedicado un suplemento multilingüe en este número de El Correo. Conozcamos esa experiencia.

Entrevista a Fernando Bryce realizada por Carolina Rollán Ortega y Lucía Iglesias Kuntz (UNESCO)

¿Puede contarnos el trabajo que ha realizado a partir de El Correo de la UNESCO?

Se trata de una serie de 81 dibujos que muestran hechos a partir de las imágenes de portadas o de artículos de El Correo de la UNESCO, en un periodo que va desde su fundación, en 1948, hasta 1954. La serie pertenece a todo un ciclo en el que llevo trabajando desde hace varios años con la iconografía y las representaciones del siglo XX. Se trata de avances y retrocesos temporales, y cada serie está construida de una manera distinta, con distintos tipos de imágenes. Justo acababa de terminar una serie sobre la Segunda Guerra Mundial construida a partir de material de archivo que encontré –en este caso de publicidad cinematográfica y titulares de periódicos– que reportaban a los acontecimientos bélicos.

Acabada esa serie, en 2015 me propuse abordar mi trabajo desde un punto de vista más cultural, tanto en el discurso como en la temática. La UNESCO me ofrecía la temática de las Naciones Unidas, basada en la idea fundamental de los derechos humanos y su discurso universalista, con todas sus ideas de progreso y perspectivas de futuro, en una época en la que todo estaba por construir.

¿De dónde viene el nombre de la serie: The Book of Needs?

The Book of needs (El libro de las necesidades) es una publicación que hizo la UNESCO en 1947 para exponer las pérdidas y necesidades en materia educativa, científica y cultural del mundo en la posguerra mundial, que eran inmensas. En marzo de 1948, El Correo de la UNESCO se hizo eco de ello en sus páginas, y me pareció tan emblemático que utilicé ese mismo título para mi serie.

¿Cómo accedió al material de El Correo de la UNESCO?

Disponía ya de gran material sobre la UNESCO en el proceso de investigación sobre mi trabajo anterior. Además, accedí a los recursos digitales de El Correo y a los de la Biblioteca Estatal de Berlín.

Debo decir que la revista es fascinante, un documento histórico fabuloso que trata de un momento muy especial en el que la idea de progreso venía genuinamente unida a toda una perspectiva. El contraste sorprendente entre las convicciones de aquella época y el estado del mundo hoy en día.

Un aspecto sorprendente de la revisión de los números de El Correo de 1948 a 1954 es la observación de que muchos de los problemas que se planteaban en ese momento no se han resuelto en absoluto. Aunque el mundo ha cambiado mucho, los temas que nos preocupan continúan siendo los mismos.


Portada de El Correo de febrero de 1951 y su interpretación artística por Fernando Bryce en 2015.

¿Y cuáles son a su modo de ver esas preocupaciones?

Las tendencias antihumanistas son el verdadero desafío político al que se enfrenta una organización internacional como la UNESCO. Siempre han existido diferencias de concepción y representación del mundo, pero las críticas a un cierto universalismo, demasiado teñido de eurocentrismo, o la actual crisis del multiculturalismo no pueden socavar los fundamentos y el respeto de los derechos humanos. Y, justamente, para las Naciones Unidas y la UNESCO los derechos humanos son un dogma de fe, se respeten o no.

A imagen de este trabajo con El Correo de la UNESCO, es una constante en su obra el trabajo a partir de material histórico, con archivos que convierte en arte. ¿Cómo es ese proceso?  

Para empezar, hay siempre un interés en la Historia, tanto en el sentido del acontecimiento como en el de la escritura. Un archivo se organiza desde el presente y la Historia también está en este presente. El sentido de mi trabajo es rescatar y actualizar. Convierto un universo documental en un hecho nuevo mediante el dibujo. En ese contexto nuevo se pueden considerar estas creaciones de otro modo, en el que los documentos son percibidos como imágenes. Lo que trato de hacer es un trabajo de segunda mano, convirtiendo el documento en una obra de arte.

Además de la serie inspirada en El Correo, he trabajado en ARTnews, una revista de arte estadounidense fundada a principios del siglo XX, en Arte Nuevo, una revista de arte latinoamericana con sede en Buenos Aires (Argentina) y en otras revistas y publicaciones. Más recientemente, en mayo y junio de 2018, expuse en Berlín (Alemania) la serie Freedom First, inspirada en unas publicaciones del Congreso por la Libertad de la Cultura, una asociación fundada en Berlín en 1950 para hacer campaña contra los regímenes totalitarios. Se trata de una mirada retrospectiva al comienzo de la Guerra Fría.

¿Cuándo se le ocurrió la idea de inspirarse de los archivos?

Hace veinte años me trasladé a Berlín. La ciudad vivía en aquel momento un periodo de transición muy importante, y me inspiré mucho del lugar donde estaba, en el que se producía un gran debate a propósito del concepto de memoria. En estos momentos históricos, la noción de archivo adquiere todo su significado.

Al mismo tiempo, no estaba satisfecho con mi trabajo artístico en ese momento. Fue cuando descubrí la técnica del dibujo a tinta, que me remite a la escritura sin abandonar la pintura. Este descubrimiento, junto a la noción de archivo y la visita al archivo real, donde el encuentro con el pasado hace surgir todo tipo de cuestionamientos, me inspiró un nuevo enfoque artístico que determinó todo mi trabajo posterior.

¿Por qué seleccionó las imágenes de esas 81 páginas y portadas de El Correo de la UNESCO? ¿Sobre qué quería llamar la atención? 

Mi trabajo es un proceso de selección en permanencia. En este caso elegí aquellas imágenes que me parecían más relevantes sobre la misión de la UNESCO, es decir, la lucha contra las doctrinas racistas y el discurso antirracista que ha emitido El Correo de la UNESCO a partir de los escritos de Claude Lévi-Strauss, por ejemplo, me gustaría mencionar de la idea de la igualdad de los pueblos y las culturas y la unidad de la humanidad.

Encontré también material de época relacionado con la descolonización, representada tanto por los nuevos países liberados del yugo colonial, como por los esfuerzos terminales de un colonialismo llamado liberal y que hasta mediados de los años 1950 todavía pensaba que podía mantener su imperio… Y, por supuesto la cuestión de los llamados pueblos “primitivos”. En este sentido, Levi-Strauss aportó una gran contribución al expresar que estos pueblos no están atrasados, sino que poseen ideas complejas. De manera general, me interesa la correlación, la puesta en evidencia de El Correo, entre progreso científico y progreso humano.

¿Cree que sigue vigente esa fe en que después de la gran catástrofe de la Segunda Guerra Mundial todo era posible y el mundo iba a ser mejor?

No, esta fe ya no existe. Nos encontramos en una especie de callejón sin salida, y tenemos que buscar una. Hay un fuerte contraste entre aquella época de optimismo, después de la Segunda Guerra Mundial, y la situación en la que nos encontramos hoy en día. Actualizar ese material de la manera en la que he tratado de hacerlo es quizás la misión de mi trabajo. Desde el territorio del arte y a un nivel necesariamente simbólico en el que la reflexión y la experimentación se dan la mano, los artistas no podemos cambiar mucho, pero sí podemos, espero, señalar horizontes posibles.
 

Para más información sobre The Book of needs (El libro de las necesidades), consulte nuestro artículo publicado en marzo de 1948.

La obra es accesible online, en inglés: The Book of Needs: volumen I (1947) y volumen II (1949)

Fernando Bryce

Nacido en Lima (Perú), en 1965, Fernando Bryce comenzó sus estudios en Artes Plásticas en la Pontificia Universidad Católica del Perú, antes de continuarlos en Francia en la Universidad de París VIII y en la École des Beaux Arts. En los años 90, se instaló en Berlín (Alemania), donde tomó contacto con la técnica de la tinta y el papel y con los distintos archivos periodísticos de la Biblioteca Estatal de Berlín. Su vida transcurre entre Lima, Berlín y Nueva York, ciudad en la que presentó recientemente su colección: The Book of Needs (El libro de las necesidades). Realizada en 2015, se puede visitar en línea a través de las páginas web de Harvard Art Museum y de la galería Alexander and Bonin, en Nueva York (Estados Unidos).