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En ayuda de los profesores de refugiados

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En el campo de refugiados de Kakuma, Kenia, la mayoría de las clases cuentan con un centenar de alumnos. No son infrecuentes las de doscientos alumnos.

¡Cincuenta millones de niños desplazados en todo el mundo! Ese era el grito de alarma que lanzaba UNICEF, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, el 20 de junio de 2018, Día Mundial de los Refugiados. Frente a las discapacidades, los traumas y las interrupciones de escolarización de las cuales son víctimas estos niños, los profesores se encuentran desarmados, especialmente porque muchos de ellos están poco o nada cualificados. Se prevén algunas iniciativas, llevadas a cabo por varias instituciones de diferentes países, para salir de este punto muerto.

Jacqueline Strecker

Los profesores de los colegios de acogida de refugiados entran en las clases más difíciles del mundo. En ocasiones, en una misma aula se juntan alumnos que han visto sus casas destruidas y a sus familiares heridos o muertos. Encontramos discapacitados, ya sea de nacimiento o debido a la violencia sufrida en sus países de origen; antiguos niños soldados; víctimas de abusos sexuales; o incluso, niños cuyos hermanos o hermanas no han tenido la posibilidad como ellos de huir a un refugio seguro. Su escolarización ha podido interrumpirse durante semanas, meses o, incluso, años.

Según la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), el desplazamiento haría perder a los jóvenes refugiados de tres a cuatro años de estudio de media. Su reintegración escolar constituye un verdadero desafío para los sistemas educativos en general y para los profesores, en particular.

En 2016, de los 17,2 millones de refugiados a cargo de ACNUR, 6,4 millones eran niños y jóvenes en edad escolar. Casi 3,5 millones de entre ellos permanecían sin escolarizar y otros 2,9 millones han sido acogidos en clases generalmente demasiado llenas y mal equipadas. Cada año, necesitamos unos 20 000 profesores y 12 000 aulas adicionales solo para responder a necesidades de alumnos desplazados por el mundo.

La experiencia de Chaltu Megesha Gedo es edificante. Cuando llegó al campo de refugiados de Kakuma, en el norte de Kenia, en 2014, se le confió una clase de primero de Primaria. “Tenían entre cinco y diez años”, explica. “Entré en la clase y me quedé boquiabierta: eran 250”.

Ambientes como este son, la mayoría de las veces, la mejor ocasión para niños y jóvenes refugiados de retomar el camino hacia una nueva vida. Los profesores son los mejores situados para canalizar esta transformación y necesitan de un apoyo específico que tenga en cuenta las realidades locales.

Como estos profesores son, a veces, ellos mismos refugiados que han padecido el mismo tipo de traumas que sus alumnos, es necesario asociar la formación y el apoyo psicológico para ayudarlos en su aprendizaje de la profesión y su puesta al día.

Iniciativas

Se han puesto en marcha una serie de iniciativas conjuntas y de enfoques pedagógicos innovadores con vistas a mejorar la preparación y el bienestar de los profesores que trabajan con refugiados.

El Paquete de formación para profesores de Primaria en situaciones de emergencia (TICC, Teachers in Crisis Context) es una iniciativa entre instituciones que tiene como objetivo sintetizar los diferentes recursos existentes. Estos permitirían a los profesores poner en marcha un programa uniforme en contextos de emergencia. De libre acceso, el TICC cubre cinco ámbitos: papel y bienestar del profesor; protección, bienestar e inclusión del niño; práctica pedagógica; programas y planificación de estudios; y conocimientos disciplinarios. Cada uno de ellos pretende aportar una base de competencias básicas a los profesores no cualificados o insuficientemente cualificados.

El TICC ha constituido una etapa importante hacia la construcción de un acuerdo sobre las competencias mínimas y el contenido educativo necesario, pero su elaboración ha permitido también subrayar la ineficacia de formaciones aisladas. Gracias a esta toma de conciencia, ha sido posible lanzar iniciativas innovadoras, como Teacher for Teachers (Formadores de formadores) y BHER (Formación superior sin fronteras para refugiados).

Formadores mundiales

Teacher for Teacher (Formadores de Formadores) es una iniciativa conjunta del Instituto de Formación de Profesores de la Universidad de Columbia y de la ONG finlandesa Finn Church Aid. Esta iniciativa provee a los profesores de un desarrollo profesional continuo, según un enfoque que combina cursos de formación, asesoramiento entre iguales y tutoría móvil.  

Las sesiones de formación se apoyan en el TICC y los profesores siguen dos formaciones paralelas: una sesión breve de cuatro días y otra repartida en varios meses. Además, los profesores se dividen en pequeños grupos y un monitor supervisa los círculos de aprendizaje, moviéndose por las clases para ayudar a cada profesor.

Pero el aspecto más innovador es, sin duda, la tutoría móvil, que asigna, durante seis meses, un “formador mundial” a los profesores. Están en contacto con él vía WhatsApp y por un grupo privado de Facebook. Gracias a estos intercambios, los profesores se sienten miembros de una comunidad más grande de especialistas, con quien pueden compartir su experiencia y obtener consejos.

Intercambios interculturales

El programa Borderless Higher Education for Refugees (BHER) permite a los refugiados y a los profesores locales residentes dentro o alrededor del campo de refugiados de Dadaab (ciudad de Kenia cercana a la frontera somalí) obtener un diploma de profesor de una universidad keniata o canadiense. Este programa es el resultado de un consorcio original que reúne a la Universidad de Columbia Británica, la Universidad Keniata, la Universidad Moi y la Universidad de York. A través de una fórmula de aprendizaje mixto, combina aprendizaje en línea e instrucción presencial, mediante una serie de conferencias dadas por profesores externos, que acuden a Dadaab, después de sus clases y durante sus vacaciones escolares.

Uno de los aspectos más interesantes del programa es el intercambio intercultural. De este modo, muchos cursos permiten que los estudiantes refugiados en Dadaab participen en seminarios virtuales con estudiantes de Mae Sot (Tailandia) o de Toronto (Canadá). Estos diálogos interculturales son la oportunidad, tanto para estudiantes como profesores, de replantearse las normas locales de enseñanza y descubrir puntos de vista e ideas desarrolladas en otra parte.  

Aunque se necesiten nuevos esfuerzos para que todos los profesores de refugiados puedan formarse, estos programas son ejemplos importantes de maneras eficaces e innovadoras de apoyar a estos profesores, incluidos en los rincones más remotos del mundo.

 

Con este artículo, El Correo de la UNESCO se une a la celebración del Día Internacional del Migrante (18 de diciembre).

Más información:

A lifeline to Learning Report (UNESCO) (solo disponible en inglés)

Con los refugiados (ACNUR)

Lea también: Educar en situaciones de emergencia

Jacqueline Strecker

En ACNUR, Jacqueline Strecker (Canadá) es responsable de la educación conectada, División de resiliencia y soluciones.