De actualidad

Hombre y naturaleza reconciliados

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El director de cine francés Luc Jacquet, en un viaje de reconocimiento a las Galápagos, a donde se trasladó, en compañía de un equipo de la UNESCO, en marzo de 2018.

En marzo de 2018, Luc Jacquet, renombrado director de cine francés y ganador de un Oscar en 2006 por su documental La Marche de l'empereur (El viaje del emperador) y la realizadora y fotógrafa Sarah Del Ben fueron a Galápagos para documentarse para un futuro proyecto cinematográfico. Los acompañaron especialistas del Programa sobre el Hombre y la Biosfera de la UNESCO (MAB), quienes recogieron el siguiente testimonio.

Luc Jacquet

Esta mañana, mientras paseaba por las callejuelas de Santa Cruz, he visto un anciano leyendo el periódico. Una leona marina le hacía compañía, de manera natural, sentada en el mismo banco. Un poco más lejos, recién llegados de pescar, varios hombres vendían pescado fresco que se consumiría ese mismo día. Continué caminando y me crucé con varios transeúntes: turistas e iguanas. Bastó con alejarme un poco de las callejuelas para contemplar a los niños jugando cerca de tortugas gigantes centenarias, que pastaban hierba tranquilamente.

He recorrido el mundo, pero nunca había visto hasta ahora, excepto quizá en la Antártida, tal proximidad entre las distintas especies. Estos lugares que están tan lejos de todo son los últimos santuarios de la vida armoniosa entre el hombre y la naturaleza. Y, sin embargo, tanto en un caso como en el otro, las condiciones de vida son extremas.

En las áridas tierras de Galápagos, quemadas por el sol y tan hostiles para la vida, la actividad humana y la biodiversidad no están en conflicto. Tenemos la impresión de encontrarnos en un laboratorio natural gigante y de asistir a una deslumbrante demostración de que la convivencia entre hombres y animales es posible…siempre que se pongan en marcha políticas razonables de gestión de recursos que permitan la supervivencia de los ecosistemas. El archipiélago debería servir de modelo al resto del mundo en cuanto a los medios para compensar la brecha que hemos creado entre nosotros y el resto de los seres vivos.

Participar en la conservación de ecosistemas es siempre una tarea complicada. Pero, en primer lugar, hay que aprender a conocerlos y a quererlos. Estoy convencido de que, si cada uno de nosotros se esforzara y empleara su talento y su saber hacer, nuestro esfuerzo colectivo produciría sus frutos. Verdaderamente, creo que esta energía colectiva nos permitirá avanzar hacia un modo de vida en la que ya no seremos colonizadores sino gestores; hacia una sociedad que conozca el valor del planeta en el que vive.

Por mi parte, tengo la suerte de tener un saber hacer que me permite jugar el papel de mediador entre la ciencia y el gran público. Sé hacer imágenes que transmitan el mensaje con una eficacia comprobada a día de hoy. Y pongo este saber hacer al servicio del planeta. Es la razón por la que quisiera ofrecer mi apoyo al Programa MAB de la UNESCO, cuyas aspiraciones coinciden con las mías. Su filosofía se funda en una idea con la que estoy completamente de acuerdo, la de convivir.

El cine es una herramienta extraordinaria para despertar conciencias. Su lengua es la de la emoción y la metáfora. Lejos del discurso moralizador o culpabilizador que, de hecho, resulta ineficaz, las películas actúan sobre el corazón y la razón de los espectadores al mismo tiempo. Les incitan a apropiarse de las cosas de la naturaleza, ya sea por su belleza, su interés o por simple curiosidad.

El cambio climático y la pérdida de biodiversidad son problemas de una gran complejidad. El cine es capaz de hacerlos accesibles al público transformándolos en historias a la vez sencillas y universales. Es así que abre la primera puerta que nos lleva al camino de toma de conciencia.

Y cuando vamos por ese camino, comprendemos que es ilusorio imaginar por un instante ‒ y, sin embargo, las cuatro o cinco últimas generaciones lo han hecho ‒  que podamos vivir desconectados de la naturaleza. Provenimos de la naturaleza y la necesitamos para cosas tan elementales como respirar, beber o comer. Pero también la necesitamos para soñar.

 

Artículo publicado con motivo de la trigésima sesión del Consejo del MAB que tiene lugar en Palembang (Indonesia) del 23 al 28 de julio de 2018.

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Luc Jacquet

El director y escritor francés Luc Jacquet es especialmente conocido por La Marche de l’empereur (El viaje del emperador), que ganó en 2006 un Oscar al mejor documental. Ha realizado una treintena de películas, la mayoría de ellas documentales.