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De actualidad

El Correo de la UNESCO cumple 70 años: El coloso con pies de mármol

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El Correo de la UNESCO, octubre 1961: Abu Simbel, ahora o nunca

Década de 1960. Un adolescente de los barrios pobres de Montevideo se siente incómodo consigo mismo como hijo de iletrados. Quiere llegar lejos. De hecho, realizará brillantes estudios de matemáticas puras y aplicadas en Brasil y será elegido rector de la Universidad de la República, en Uruguay, en 2014. Pero antes que eso, Roberto Markarian frecuentó otra escuela -la del pensamiento libre-, que descubrirá en las páginas de El Correo de la UNESCO.

Roberto Markarian

Provengo de una familia muy sencilla, abuelos analfabetos, padres apenas alfabetizados. Mi cultura viene de estudiar en el sistema público de mi país, Uruguay, y de leer. Cuando tenía entre 12 y 17 años, leí sistemáticamente El Correo de la UNESCO: fue mi gran fuente de cultura. Veo pasar ante mis ojos las imágenes de sus tapas, y me vienen a la cabeza tantas cuestiones que agitaban el mundo de la ciencia, la cultura y la educación del siglo pasado. Muchos de los temas siguen siendo muy actuales y de gran repercusión: los problemas del analfabetismo, del acceso al agua, de la recuperación del patrimonio histórico de la humanidad…

Desde su lanzamiento, en 1948, la revista logró rápidamente un inmenso prestigio basado en su amplitud de miras, en ser una fuente de consulta sobre temas candentes y polémicos. Sabía que iba a encontrar ahí enfoques variados, una visión no apolítica, porque de eso no se trata, sino una visión objetiva, un análisis frugal pero profundo de los temas.

Recuerdo con particular claridad los números dedicados a la campaña de Nubia. Por aquel entonces, yo todavía era un estudiante de secundaria y no tenía la menor idea sobre el templo de Abu Simbel. En el número de El Correo de febrero de 1960, Salvad los tesoros de Nubia, aprendí que la construcción en Egipto de la represa de Asuán en el Nilo iba a inundar monumentos de 3.000 años de antigüedad. Era a finales de la década de 1950. La UNESCO movilizó al mundo entero para salvarlos. La organización consiguió un inmenso apoyo para hacer una obra monumental como fue desmontar completamente el majestuoso templo de Abu Simbel y colocarlo en otro lugar, decenas de metros más arriba, de modo que, dos veces al año, los rayos del sol penetraran hasta el santuario interior del templo, como ocurría en su emplazamiento original.


Contraportada de El Correo de febrero de 1967: Ramsés vuelve a su morada

Una revista formativa

Impresionado por los cuatro colosos de Ramsés II, leí en El Correo de octubre de 1961, titulado Abu Simbel: Ahora o nunca, esta explicación minuciosa del divulgador científico británico Peter Ritchie-Calder: “Un pasillo estrecho conduce al santuario interior, que contiene las estatuas sedentes de los tres dioses a quienes se dedicara el templo, junto con el propio Ramsés. Y allí se ve la ingeniosidad con que los arquitectos e ingenieros se aplicaron a lograr su propósito. Como si fueran especialistas en luminotécnica teatral, se las arreglaron para que el sol, al salir, entrase 63 metros en el corazón de la montaña e iluminara la faz de los tres de los inmortales. El cuarto, el dios del averno, Ptah (en el extremo izquierdo), permanecía eternamente sumergido en la oscuridad. Este rasgo esencial de Abu Simbel, único en el mundo, fue una de las razones que se tuvieron principalmente en cuenta, al decir en qué forma se protegería el templo de las aguas de la gran represa”.

Año tras año, El Correo informó de todas las etapas de este esfuerzo mundial sin precedentes: La campaña de Nubia ha comenzado (mayo de 1960), “Un pasado ignoto surge de la arena” (noviembre de 1962), Victoria en Nubia (diciembre de 1964), “Desmonte de Abu Simbel” (noviembre de 1965), “Dos templos remontados sobre el Nilo” (febrero de 1967), Victoria en Nubia: 4.000 años de historia salvados de las aguas (febrero-marzo de 1980), haciéndose eco de una de las grandes victorias de la solidaridad internacional, como sugiere un titular de un artículo del número de agosto-septiembre de 1971.

En mi juventud, en El Correo de la UNESCO colaboraban Albert Einstein, Claude Lévi-Strauss, Jorge Amado, Bertrand Russell, Robert Capa... Me enteré de la existencia de muchos de ellos, de lo que hacían y lo que pensaban, leyendo El Correo de la UNESCO. Me permitieron ver a través de “una ventana abierta sobre el mundo”, como rezaba entonces la consigna de la revista.

Cuando entré en la vida universitaria a mediados de la década de 1960 para estudiar ingeniería y matemáticas, le dediqué mucho tiempo a la actividad gremial y de gobierno de la Universidad y dejé de leerlo sistemáticamente. Pero, por suerte, a pesar los azares de la historia de mi país, guardé aquellos ejemplares encuadernados en un procedimiento con alambrecitos que ahora se ve un poco primitivo.

El Correo, por su parte, continuó saliendo hasta 2001, cuando dejó de aparecer mensualmente. La falta de financiación y de apoyo acabó con la revista en 2011. Pensamos que había desaparecido para siempre.

Una visión seria

Pero cinco años más tarde, la revista volvió a publicarse. En abril de 2017 un nuevo número enriqueció la colección, con la divisa: “Un solo mundo, voces múltiples”. Pueden ver la colección completa, de 1948 a la actualidad, en la web. La mayoría de las revistas están disponibles en inglés, español y francés, pero, en años más recientes, pueden encontrar los números en todas las lenguas de publicación. Vean la nueva página web de El Correo de la UNESCO (https://es.unesco.org/courier). Merece la pena visitarla.

Van a descubrir una visión seria de grandes problemas actuales de la humanidad y ese afán inmenso -este es uno de los grandes méritos que tuvo y tiene la UNESCO- de promover la vinculación entre formas distintas de pensar, entre formas distintas de ver los problemas, un llamado a la comunidad entre los seres humanos (Lea nuestro apoyo sobre la dignidad del hombre)

He dicho reiteradamente que siento que el gran aporte de esta revista es el fomento a la cultura de la discrepancia y del respeto. Y esta cultura, lo digo con mucha sinceridad -recuerden la familia de la que provengo- la adquirí leyendo El Correo, con entusiasmo y con ganas: era un joven que quería aprender y que encontró una fuente para hacerlo. Por eso acepté escribir esta líneas. 

La importancia de la UNESCO y su Correo en el mundo de hoy y de los años venideros está agigantada porque aquellos principios fundacionales de la organización están puestos en duda por quienes promueven “la incomprensión mutua entre los pueblos” y contradicen “tales principios explotando los prejuicios y la ignorancia”. No lo olvidemos.

 

Notas

* El 8 de marzo de 1960, la UNESCO da comienzo a su campaña internacional para la salvaguarda de los monumentos del Nubia. André Malraux, entonces Ministro de Cultura de Francia, preside la ceremonia en la sede de la UNESCO. Lea aquí algunos extractos de su discurso "Aquí tienes, viejo río, los hombres que transportarán esos colosos lejos de tus aguas"

* En el año 2018 se celebra el cincuentenario de la culminación de la campaña de conservación del patrimonio de Abu Simbel.

Roberto Markarian

Rector de la Universidad de la República y profesor emérito del Instituto de Matemáticas y Estadísticas Rafael Laguardia (IMERL) de la Facultad de Ingeniería de esa universidad. Fue sindicalista cuando era estudiante y después profesor. Durante la dictadura militar en Uruguay, fue encarcelado de 1976 a 1982 por razones políticas. En 2015, con motivo del 70 aniversario de la UNESCO, dio una ponencia en Montevideo sobre “Los 70 años de la UNESCO y su impacto en América Latina”, destacando el papel de El Correo.