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La vuelta al mundo en seis años

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El “Energy Observer”, primer barcolaboratorio propulsado por hidrógeno y energías renovables, zarpó de Saint-Malo (Francia) el 26 de junio de 2017 para dar la vuelta al mundo.
El 26 de junio de 2017 zarpó de la costa francesa el Energy Observer, primer navío del planeta propulsado por hidrógeno y energías renovables. Durante seis años, surcará los océanos en una vuelta al mundo auspiciada por la UNESCO que le llevará a hacer 101 escalas en 50 países para sensibilizar a las poblaciones y colectividades locales a la problemática de la transición energética y el desarrollo sostenible.

Virginie Jourdan

 


Presentación al público del navío “Energy Observer” en el puerto de Saint-Malo (Francia) en abril de 2017, antes de su botadura. El innovador proyecto científico de su circunnavegación se realiza bajo los auspicios de la UNESCO.

Navegar utilizando energías renovables sin emitir gases de efecto invernadero ni partículas contaminantes es la meta que se han fijado los expedicionarios del Energy Observer, el primer barco energéticamente autosuficiente que el 26 de junio de 2017 levó anclas en el puerto de Saint-Malo (Francia) para finalizar la vuelta al mundo en 2022, sin usar ni una gota de combustible fósil.

Su objetivo es probar a escala real la eficacia de la energía solar y eólica, así como de la producción de hidrógeno a partir de agua del mar. Trascendiendo la mera proeza técnica, uno de los iniciadores del proyecto, el oficial de la marina mercante francesa Victorien Erussard, desea encontrar soluciones tecnológicas innovadoras para “demostrar que existen medios energéticos limpios y sostenibles”. Según los expedicionarios, no basta con constatar el calentamiento global, el cambio climático y los retos demográficos y medioambientales del siglo XXI: es hora de actuar y replantearse a fondo cómo vamos a alimentarnos, construir nuestras viviendas, trabajar e informarnos. “En todo el mundo hay muchas personas elaborando soluciones innovadoras y esta expedición ofrece una ocasión para agruparlas en una comunidad internacional que las valorice y coordine”, dice el jefe de la expedición, Jérôme Delafosse, buzo de profesión y realizador de documentales sobre naturaleza y biodiversidad.

El velero más rápido

El proyecto Energy Observer nació en 2013, año en que el navegante francés Frédéric Dahirel se hizo con uno de los veleros más rápidos de la historia de las regatas transoceánicas, que en 1984 batió por primera vez la marca de recorrido diario (500 millas) y en 1994 permitió al lobo de mar neozelandés Sir Peter Blake batir el récord de la vuelta al mundo a vela. Frédéric Dahirel soñaba con hacer de ese velero emblemático el primer navío ecológico francés propulsado por electricidad eólica.

En 2015, se unió al proyecto su compañero de regatas Victorien Erussard y ambos lo presentaron a dos organismos, el Comisariado de la Energía Atómica y Energías Alternativas y el Laboratorio de Innovación para Nuevas Tecnologías Energéticas y Nanomateriales (CEA-Liten). A raíz de esa presentación, el proyecto tomó un rumbo más tecnológico al incorporar la exploración de las posibilidades del hidrógeno marino como fuente de energía.


Itinerario que recorrerá el “Energy Observer” desde su salida de Saint Malo (Francia) durante el sexenio 2017-2023.

Un laboratorio flotante

Preparar el barco llevó dos años. La vela mayor y el foque se sustituyeron por dos motores eléctricos y en las bandas se instalaron dos aerogeneradores y paneles solares. En el centro del Energy Observer se puede izar una vela de tracción de 20 metros de ancho, accionando al mismo tiempo dos alternadores hidráulicos colocados bajo el casco que producen electricidad gracias a la energía cinética que genera la navegación. Así se cubren no sólo las necesidades energéticas del motor y los instrumentos de navegación y telecomunicación del navío, sino también las ocasionadas por la vida a bordo de sus tripulantes. Después de haber navegado a 30 nudos cuando competía en regatas, el barco-laboratorio avanza ahora a entre 8 y 10 nudos por hora, una parsimonia acorde con su misión científica.

El hidrógeno, energía del futuro

Otra importante innovación del proyecto Energy Observer estriba en producir hidrógeno sin emitir CO2. Los científicos franceses estiman que el hidrógeno, combustible del futuro, es un gas susceptible de almacenar la electricidad verde de origen solar o eólico. Ahora bien, como este gas no se encuentra en estado puro, es preciso fabricarlo. Los investigadores del proyecto han optado por una solución ecológica: producir hidrógeno limpio a partir de agua del mar. “Actualmente, un 95% del hidrógeno utilizado en el mundo se obtiene a partir de energías fósiles como el gas natural. Es un proceso muy contaminante y nosotros queremos demostrar que es posible producirlo sin emitir carbono”, dice Nicolas Degorce, un ingeniero naval que ha participado en la concepción del barco.

Para crear una cadena de producción de hidrógeno capaz de resistir a las condiciones extremas de la navegación, 30 investigadores del CEA-Liten trabajaron dos años apoyándose en las nuevas tecnologías y con la colaboración de ingenieros, expertos en transportes, arquitectos navales y empresas privadas. “Se pusieron a disposición del proyecto unos veinte prototipos y así tuvimos la oportunidad excepcional de sacarlos de los laboratorios para estudiarlos y probarlos”, añade Nicolas Degorce.

En el puente y las calas del navío unos 700 sensores electrónicos registran en tiempo real cómo se comportan los componentes –eólico, solar, hidroeléctrico y productor de hidrógeno– del puzle energético. Con esos datos los investigadores tratarán de mejorar el rendimiento general. Concebido como una red inteligente, este sistema combinado de energías renovables podría utilizarse en el futuro para viviendas, fábricas o buques mercantes. También podría servir para acabar con la pobreza energética que padecen los 1.200 millones de seres humanos todavía privados de electricidad en el mundo.

Un barco para el planeta

La apuesta del Energy Observer no consiste sólo en realizar una hazaña tecnológica. Sus tripulantes también quieren sensibilizar al público a la preservación de la biodiversidad y a los problemas inmediatos del calentamiento de la Tierra. “Hace más de veinte años que me preocupan las repercusiones de la actividad humana en nuestro planeta, y esta expedición ofrece la posibilidad de mostrar cuál es la situación real y tratar de aunar todas las iniciativas ecológicas que se están adoptando en el mundo”, dice Jérôme Delafosse. Su ambición es hacer del navío un auténtico medio informativo ecológico: “Nuestro objetivo es sensibilizar al público a la conservación del planeta, haciéndole soñar con un mundo del que vamos a revelar facetas nunca vistas”. En el transcurso del viaje se rodarán ocho documentales para un canal televisivo francés y se crearán contenidos en realidad virtual o tridimensionales para difundirlos por Internet y en los puertos de escala del navío. Las cámaras explorarán, por ejemplo, todos los recovecos del Energy Observer o se sumergirán en el mar con manadas de cachalotes para saber más sobre los modos de comunicación entre estos cetáceos. Algún día, quizás, todos esos materiales se podrán mostrar a escolares de diferentes partes del mundo.

El periplo del navío promete ser una verdadera odisea con sus 101 escalas en 50 países. Surcará las aguas de la isla de El Hierro (Canarias, España), cuya población trata de conseguir la autosuficiencia energética, y arribará a puertos como el de San Francisco (Estados Unidos) que se ha fijado el objetivo de llegar a ser una ciudad sin desechos domésticos ni industriales. Bajo los auspicios de la UNESCO, de aquí a 2022 el Energy Observer tiene previsto arribar a unos veinte sitios del Patrimonio Mundial y reservas de biosfera de la UNESCO, como los fangales del Mar de las Wadden (Países Bajos) y la isla de Socotra (Yemen), que posee una biodiversidad excepcional ya que alberga unas 700 especies de fauna y flora únicas en el mundo. “Vamos a filmar los tiburones de la isla costarricense de Cocos –dice entusiasmado Jérôme Delafosse– así como el Mar Blanco en el norte de Rusia, y muchos otros tesoros naturales de la Tierra poco conocidos que están sufriendo el impacto de la actividad humana. Esta expedición constituye una excelente ocasión para conocer mejor nuestro planeta. […] Queremos compartir los conocimientos adquiridos en la expedición con todos por medio de las redes sociales y de los encuentros que vamos a organizar en algunos de los puertos más importantes del mundo”

Más información en:

La UNESCO y el Proyecto “Energy Observer” (en inglés)

Objetivos de Desarrollo Sostenible para las Ciencias Naturales

Red Mundial de Reservas de Biosfera

Sitios del Patrimonio Mundial

 
Virginie Jourdan

Virginie Jourdan es periodista independiente y vive en Rennes (Francia). Durante mucho tiempo preparó y publicó dosieres y artículos para una revista especializada en agricultura biológica. Actualmente trabaja sobre temas relacionados con la revolución digital y la transición ecológica que se publican en revistas nacionales y regionales francesas.