Gran angular

Romper el ciclo de la venganza

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Apretón de manos entre jóvenes camboyanos y congoleños durante la representación del espectáculo “See you Yesterday” en el campamento de refugiados de Kigeme (Rwanda).
Usando el teatro como catalizador para el diálogo, la organización Global Arts Corps alienta a las poblaciones que salen de un conflicto a explorar su pasado doloroso para construirse un porvenir. Con su apoyo, jóvenes actores camboyanos actuaron en Rwanda frente a personas que habían vivido experiencias traumáticas similares. Encuentros fructíferos basados en la comprensión y la empatía.

Marie-Angélique Ingabire

En julio de 2016, 19 jóvenes artistas camboyanos viajaron a Rwanda para participar en el Festival artístico Ubumuntu. El estreno mundial de su espectáculo “See You Yesterday”, mezcla única de teatro, danza y circo, tuvo lugar en un anfiteatro ubicado en el Memorial del Genocidio en Kigali. Los camboyanos, supervivientes de segunda generación del genocidio de los jemeres rojos (1975-1979), tuvieron la oportunidad incomparable de interactuar con un público que también había sobrevivido a un genocidio, el de Rwanda.

El festival reunió a compañías de dieciocho países diferentes, todos ellos con conflictos violentos recientes. En Rwanda, donde murieron un millón de personas durante el genocidio de 1994, el concepto de humanidad está tan fragilizado que restaurar la esperanza requiere aún enormes esfuerzos.

El grupo camboyano actuó bajo los auspicios de Global Arts Corps (GAC), una comunidad internacional de artistas profesionales que utilizan el poder transformador del teatro para reunir a personas de diferentes regiones que salen de conflictos.

“En los ensayos, los actores comienzan a descubrir la historia de personas que aprendieron a tener miedo, a despreciar o a odiar y luego crean juntos una historia única, justa y aceptada por todos que ilustra sus verdades múltiples”, explica Michael Lessac, cofundador y director artístico del GAC.

Este último, reputada personalidad del teatro y el cine estadounidenses, es el creador y director de la recompensada obra de teatro internacional Truth in Translation, que cuenta la historia de la Comisión de Verdad y Reconciliación de Sudáfrica. Coproducida por la compañía sudafricana Market Theatre, se ha representado en 26 ciudades de 11 países y fue el origen del Global Arts Corps, que Lessac fundó en 2009 con su esposa, Jacqueline Bertrand.

Global Arts Corps, cuyos espectáculos han viajado desde Rwanda a Kosovo y de Camboya a Irlanda del Norte, espera que los espectadores, todos con historias muy diferentes, puedan reconocerse en las experiencias de otras personas. Hasta la fecha, el GAC ha llegado a una audiencia de más de 100.000 personas de 17 países y cuatro continentes. Asimismo, ha llevado a cabo talleres de reconciliación para 15.000 personas de zonas afectadas por conflictos.

Mediante asociaciones con organizaciones no gubernamentales y la formación de activistas, educadores y artistas locales, el GAC quiere que su trabajo prosiga después de su partida. Todo se filma, ya se trate de los ensayos de cada espectáculo o de los diálogos que en ellos se suscitan. El objetivo es crear numerosos archivos pedagógicos que complementen la labor del grupo de actores, formados para colaborar con personas que salen de conflictos violentos.

Usar el teatro profesional para apoyar las iniciativas de reconciliación “al principio no fue nada fácil”, recuerda Michael Lessac. “Algunos jóvenes no querían hablar del ayer, pero utilizaron sus extraordinarias aptitudes físicas para transportarse creativamente al pasado tratando de entender lo que sus mayores habían experimentado durante el genocidio”.

Tras el festival, la tropa camboyana viajó al sur de Rwanda para actuar en el campamento de Kigeme, hogar de 20.000 refugiados de la República Democrática del Congo, devastada por 20 años de guerra civil y de hambruna. En un escenario improvisado dentro de un gran campamento, los camboyanos actuaron sucesivamente a lo largo de tres días ante una audiencia cada vez más numerosa. Además, después de cada espectáculo el GAC animó talleres para jóvenes refugiados.

Los jóvenes camboyanos, algunos de ellos chicos de la calle, aprendieron acrobacia con Phare Ponleu Selpak, [La luz de las artes], una asociación creada en 1992 en la ciudad de Battambang. Sus fundadores utilizan sus talentos circenses para ayudar a niños de sus comunidades a superar los problemas asociados con el cruel pasado de sus padres.

 
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Este muchachito camboyano contempla intrigado el ensayo del espectáculo “See you Yesterday”, al mismo tiempo que Michael Lessac, director artístico de la compañía “Global Arts Corps” (GAC).

La empatía cicatriza heridas

Esta reunión de personas de países afectados por dos genocidios muy diferentes permitió a los participantes darse cuenta de que no estaban solos y no tenían por qué avergonzarse. Un muchacho explicó que se vio obligado a golpear a un prisionero cuando todavía estaba en el Congo. La escena había sido interpretada previamente por los actores. Otros asistentes brindaron también testimonios interesantes.

La reacción de Khuon Det, cofundador de la compañía de circo de Camboya, que ahora trabaja con el GAC, también fue conmovedora. Ver a los niños congoleños dar una entusiasta acogida al grupo de Camboya le recordó su propia infancia en un campo de refugiados en la frontera tailandesa después de la caída del régimen de los jemeres rojos. “Éramos en verdad muy pero muy felices cuando veíamos gente de fuera ... de ahí mi gran alegría y emoción”, afirmó.

“Hablar de nuestro pasado, por muy sombrío que sea, nos ayuda a cicatrizar heridas. También es la mejor manera de ayudar a las generaciones futuras a que aprendan de los errores del pasado para evitar que todo esto vuelva a suceder”, dice Innocent Munyeshuri, joven actor rwandés que narró el espectáculo camboyano en kinyarwanda, idioma local también hablado por los congoleños.

Al explorar diferentes identidades, el GAC espera generar empatía entre sus actores. “Hay que ser capaz de demostrar empatía adoptando el punto de vista de los otros tanto como el propio, de lo contrario se ignora de dónde se viene y no se entiende a la gente que nos rodea”, subraya Michael Lessac.

Los actores, que crecieron en sociedades que emergen de conflictos, son los primeros que se benefician con el trabajo del GAC. Arben Bajraktaraj, actor e instructor albanés del GAC, explica cómo la empatía les ayuda a encontrar seguridad interior: “Lo vemos como un descubrimiento, como lo más importante de nuestro proceso creativo. Debemos dejar de lado los prejuicios para descubrir la imagen real y cambiar nuestra manera de ver el mundo. Para lograrlo hay que abandonarse por completo”.


Escena de la obra teatral “Truth in Translation”, en la que se relata la historia de la Comisión de Verdad y Reconciliación de Sudáfrica.

Mitad circo, mitad teatro

El GAC planea reunir a personas con historias de vida similares para hacerlas participar en una gran producción, mitad circo, mitad teatro. Los comediantes remontarán el tiempo para descubrir de dónde provienen sus prejuicios y su cólera cultural y así crear un relato que integre las verdades de todos los bandos. Michael Lessac explica que esta iniciativa permitirá sentar las bases para una sólida reconciliación.

Estos proyectos se proponen también involucrar a miembros de las comunidades de refugiados, cada vez más numerosas en Alemania y Francia. En Colombia, atraerán a ex rebeldes que se reinsertan en la sociedad tras muchos años en la selva. También participarán jóvenes actores y músicos de Flint, Michigan (Estados Unidos). En Medio Oriente y Argentina, el GAC destacará la labor pasada y presente de los movimientos de mujeres por la paz y la identidad.

“No pretendemos cambiar el mundo”, admite Lessac. “Pero trabajando con los jóvenes y dotándolos de medios para entender su situación de posconflicto a través de los ensayos, podemos allanar el camino para llegar a una comunicación profunda y forjar vínculos entre jóvenes de culturas y conflictos diferentes del mundo entero. Esperamos poder ayudarles a romper el ciclo de la venganza que continúa corroyéndolos hasta hoy”.

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Marie Angélique Ingabire

Marie Angélique Ingabire es una periodista rwandesa radicada en París. Trabajó para la televisión pública de su país, donde presentó, organizó y produjo programas políticos y educativos. Dirige talleres sobre la libertad de expresión en escuelas francesas.