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Cables submarinos al servicio de la ciencia

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Repetidor óptico conectado a un cable submarino.
Imagínense que por todo el fondo del océano instalaran, cada 60 kilómetros, sensores medioambientales de datos que facilitaran el conocimiento de fenómenos naturales peligrosos como los tsunamis y los cambios climáticos. Gracias al proyecto SMART, esta red de transmisión de datos en tiempo real capaces de atenuar los efectos las catástrofes naturales podría ser pronto una realidad.

Bruce Howe y Kate Panayotou

Más de un millón de kilómetros de cables submarinos forman la espina dorsal de la infraestructura mundial de telecomunicaciones, indispensable para el comercio, las finanzas, el funcionamiento de las redes sociales e Internet y para ciertas actividades recreativas, políticas y científicas. La fiabilidad de esa infraestructura es sumamente importante porque, si tuviera problemas, afectarían a todas las economías del mundo.

Esos mismos cables submarinos podrían servir para acopiar datos sobre las aguas profundas y el fondo del mar, aportando así información sobre cuestiones ambientales de gran importancia. No hay que olvidar que los océanos y el clima de nuestro planeta se ven afectados por cambios como el calentamiento, la acidificación y la subida del nivel del mar, que nos conciernen a todos ahora mismo, y también de cara al futuro.

Todo sistema estándar de telecomunicaciones está compuesto por un cable electro-óptico colocado en el fondo del océano y equipado con repetidores ópticos instalados a intervalos de unos 60 kilómetros. Si a estos repetidores se les añadieran sensores ambientales, tendríamos acceso en tiempo real a una red mundial de suministro de datos útiles para gestionar los riesgos ambientales y atenuar sus efectos.

Disponer de sistemas de alerta temprana contra los tsunamis podría salvar muchas vidas humanas, sobre todo en los países en desarrollo donde no es factible asegurar la cobertura de todas las zonas de subducción. Como a menudo las olas de un tsunami llegan a la costa menos de 30 minutos después de haberse producido un sismo en el mar, no hay un minuto que perder.

Para concretar esta idea, la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), la Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la UNESCO (COI-UNESCO) y la Organización Meteorológica Mundial (OMM) crearon conjuntamente en 2012 un Grupo Especial Mixto UIT/OMM/COI-UNESCO para investigar la posibilidad de incorporar sensores de vigilancia ambiental a las redes submarinas de cables de telecomunicaciones transoceánicos.

Una iniciativa internacional

La iniciativa, llamada “Cables SMART” (“Scientific Monitoring And Reliable Telecommunications” – Vigilancia científica y telecomunicaciones fiables) tiene por objeto aprovechar la vasta red de cables submarinos ya instalados con vistas a transformarlos en “cables verdes”, compatibles con la conservación del medio ambiente.

La labor emprendida por el Grupo es auténticamente internacional, ya que está integrado por expertos de varias decenas de países –muchos de ellos voluntarios– y por 80 organizaciones que representan a científicos, gestores de sistemas de vigilancia, empresarios, entidades gubernamentales y diversos patrocinadores. El Grupo se está dirigiendo a gobiernos, científicos, fundaciones filantrópicas, empresas del sector privado e internautas en general para que cobren conciencia de la necesidad de instalar ese sistema y de las extraordinarias posibilidades que ofrece, y también para que actúen de concierto a fin de hacerlo realidad.

El acceso a las aguas profundas y los fondos marinos, imprescindible para instalar cables SMART se halla prácticamente en manos del sector privado. Además, los cables extendidos por los fondos oceánicos del mundo atraviesan diversas fronteras nacionales, lo cual acarrea toda una serie de complicaciones técnicas, jurídicas y financieras.

Por eso será necesario establecer acuerdos de cooperación muy singulares para que el proyecto “Cables SMART” llegue a concretarse. Si participaran en el proyecto los empresarios del sector privado, junto con los proveedores de acceso a Internet que desde hace poco invierten en cables submarinos, se resolverían directamente las cuestiones de orden financiero y jurídico, así como los trámites de permisos.

 


En la cubierta del buque cablero “Pierre de Fermat” de la empresa francesa Orange Marine, estos operarios faenan con una barquilla de madera portadora de un repetidor óptico.

Un consenso creciente

Gracias a una serie de reuniones y talleres conjuntos de responsables del sector de telecomunicaciones y de científicos de universidades y entidades gubernamentales, se va forjando un consenso creciente sobre la necesidad de allanar los obstáculos con que tropiezan los sistemas SMART. Se están documentando las necesidades de la comunidad científica y la sociedad civil, y ya se han elaborado un estudio de viabilidad técnica y un marco jurídico que encaja con las disposiciones de Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.

Actualmente, solo una parte de los cables de telecomunicaciones se utilizan con fines científicos. Existen, desde luego, sistemas de observación del medio ambiente oceánico pertenecientes a universidades y entidades gubernamentales que los explotan, pero solamente cubren distancias cortas y se utilizan para investigaciones científicas concretas.

Existe ya un diseño de prototipo de demostración en medio acuático apto para ser operativo a medio plazo y mostrar cuán eficaz y práctico es el sistema SMART. Asimismo, se ha propuesto instalar un sistema piloto que conecte varias islas del sur del Pacífico.

Allí, los avances tecnológicos harían posible incorporar sensores básicos a los repetidores de los cables submarinos de telecomunicaciones a intervalos de 50 a 70 kilómetros, con un costo muy inferior al que supondría la instalación de una red nueva de cables. Instalar un captor cuesta unos 200.000 dólares y, habida cuenta de sus dimensiones limitadas, el costo del sistema piloto propuesto no llegaría a los diez millones de dólares, una suma modesta para algo que podría durar unos 25 años.

Hoy en día, no existe ninguna red submarina de telecomunicaciones que tenga en cuenta la necesidad de preservar el océano. Los datos sobre las aguas profundas suministrados por los cables SMART podrán colmar la importante laguna de nuestros conocimientos sobre los océanos. Ha llegado el momento de preparar el futuro e implantar el sistema SMART.

Este artículo de El Correo de la UNESCO está dedicado al Segundo Día Mundial de Concienciación sobre los Tsunamis (5 de noviembre de 2017).

Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT): medio ambiente y cambio climático

Kate Panayotou

Kate Panayotou (Australia) es una especialista eminente en cuestiones medioambientales. Cuenta con una experiencia profesional de 17 años en el estudio de zonas costeras y marítimas y estuarios, así como en la obtención de acuerdos de cooperación de esta temática. Ha trabajado durante más de un decenio en el sector de los cables submarinos.

Bruce Howe

Bruce Howe (Estados Unidos) está diseñando la infraestructura de una red de sensores de vigilancia oceánica que comprende sistemas de cables. Es profesor en el Departamento de Ingeniería Oceánica y Recursos de Ingeniería de la Universidad de Hawái y preside la iniciativa “Cables SMART” del Grupo Especial Mixto UIT/OMM/COI-UNESCO.