Vigilar el océano

Nuestro bienestar depende del océano y, sin embargo, nos queda mucho por conocer de él. Las políticas sostenibles y centradas en los ecosistemas de los océanos y las costas deben tener una base científica y ser fruto de la investigación y la observación. Los esfuerzos dedicados a la vigilancia son particularmente determinantes en momentos en los que el océano, las zonas costeras y los ecosistemas marinos del planeta sufren importantes cambios provocados por las emisiones de gases de efecto invernadero, la contaminación costera, la sobrepesca, el desarrollo urbanístico de la costa o la presión demográfica creciente. 

La vigilancia y observación del océano a escala mundial exigen un importante esfuerzo internacional y una amplia cooperación. La Comisión Oceanográfica Internacional de la UNESCO (COI-UNESCO) dirige el Sistema Mundial de Observación del Océano (GOOS), que permite coordinar el despliegue de herramientas de observación, la difusión rápida y universal de los flujos de datos y la transmisión de información relacionada con el mar para orientar y ayudar a los responsables de la gestión del entorno marino y a los que toman las decisiones. Este sistema también pretende que el público en general aprenda a apreciar nuestro océano.

La Comisión Técnica Mixta sobre Oceanografía y Meteorología Marina (JCOMM) es un órgano intergubernamental formado por expertos que coordina los sistemas meteorológicos marinos y oceanográficos a nivel internacional. La JCOMM proporciona medios para la observación y la gestión de datos, además de servicios que combinan experiencia, tecnología y medios para reforzar las capacidades de la comunidad científica de meteorólogos y oceanógrafos.

El programa de Intercambio Internacional de Datos e Información Oceanográficos (IODE) facilita la explotación, el desarrollo y el intercambio de datos e información entre los Estados Miembros participantes. El IODE pretende también reducir la brecha digital mediante la formación de especialistas en ciencias del mar y la mejora de los sistemas de datos en los países en desarrollo, especialmente en África.