Libertad de expresión: un derecho humano fundamental sobre el que se sustentan todas las libertades civiles

La libertad de expresión es la piedra angular de la democracia. La UNESCO tiene el mandato de proteger y promover la libertad de expresión, tanto en Internet como fuera de ella. En su Constitución se exhorta a los Estados Miembros a fomentar el conocimiento y la comprensión mutuos de las naciones mediante “la libre circulación de las ideas por medio de la palabra y de la imagen”.

La libertad de expresión es un derecho humano fundamental consagrado por el Artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos. Junto con sus corolarios –la libertad de información y la libertad de prensa—, la libertad de expresión sirve como catalizador de todos los demás derechos. La Organización reconoce que los derechos humanos se aplican por igual en Internet y fuera de ella. Por tanto, la UNESCO tiene el compromiso de examinar las cuestiones de la libertad de expresión y la privacidad, el acceso y la ética en Internet.

La Organización participa desde hace tiempo en cuestiones relacionadas con Internet, en particular en la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información y el Foro para la Gobernanza de Internet. Los periodistas y los profesionales de los medios de comunicación tienen una función esencial en nuestro disfrute del “derecho a saber”. Por tanto, deben poder trabajar en un entorno que les permita informar de manera libre e independiente. La UNESCO presta apoyo a los medios independientes en zonas de conflicto y países en transición para que puedan desempeñar un papel activo en la prevención y la resolución de conflictos y en la transición hacia democracias sólidas.

Para concienciar sobre el rol fundamental que tiene la prensa en la sociedad y sobre la necesidad de garantizar la seguridad de los trabajadores de los medios de comunicación, en 1997 se creó el Premio Mundial de Libertad de Prensa UNESCO-Guillermo Cano. Así llamado en honor del director de periódicos colombiano Guillermo Cano, asesinado en 1986 por la mafia del narcotráfico a la que había valientemente denunciado, con el Premio se reconoce a una persona, organización o institución que haya contribuido de forma sobresaliente a la defensa y la promoción de la libertad de prensa.

La UNESCO promueve activamente la seguridad de los periodistas en la convicción de que tienen derecho a trabajar libres de la amenaza de la violencia para asegurar el derecho a la libertad de opinión y de expresión de todos. La Organización ha liderado el Plan de Acción de las Naciones Unidas sobre la Seguridad de los Periodistas y la Cuestión de la Impunidad (Plan de las Naciones Unidas), que constituye el primer esfuerzo conjunto dentro del sistema de las Naciones Unidas para abordar estas cuestiones mediante un enfoque integral y de participación múltiple. El Plan de las Naciones Unidas constituye actualmente un punto de referencia mundial que ha sido destacado en las resoluciones y políticas de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el Consejo de Derechos Humanos y la Unión Europea.

El Plan de las Naciones Unidas se puso en marcha por conducto del Programa Internacional para el Desarrollo de la Comunicación (PIDC). El PIDC se dedica a promover la independencia y el pluralismo de los medios de comunicación, y a contribuir al desarrollo sostenible, la democracia y la buena gobernanza, mediante el fortalecimiento de las capacidades de medios libres e independientes, así como el desarrollo de los medios. Desde su creación en 1980, el PIDC ha prestado apoyo a más de 1.700 proyectos para desarrollar medios en unos 140 países.

La libertad de información y de expresión son pilares de una sociedad democrática saludable y del crecimiento social y económico, al permitir la libre circulación de ideas necesaria para la innovación y fortalecer la rendición de cuentas y la transparencia. “El periodismo prospera cuando los medios de comunicación son libres e independientes, cuando los periodistas pueden informar con seguridad, cuando la impunidad es la excepción”, ha declarado la Directora General de la UNESCO, Irina Bokova.