UNESCO: se necesita un cambio radical de la educación para lograr nuestros objetivos mundiales de desarrollo

16 mayo 2017

Se ha lanzado la versión en español del nuevo Informe e Seguimiento de la Educación en el Mundo (GEM) de la UNESCO.

Este informe se pone de manifiesto el potencial que tiene la educación para impulsar el avance hacia la totalidad de los objetivos mundiales que se formulan en la nueva Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. En el Informe se muestra también que se necesita una transformación profunda de la educación para realizar ese potencial y dar respuesta a los desafíos a los que se enfrentan en la actualidad la humanidad y el planeta.

Es urgente que la educación avance más decididamente. De mantenerse la tendencia actual, la educación primaria universal en el mundo se conseguirá en 2042, el acceso universal al primer ciclo de la educación secundaria se alcanzará en 2059 y, al segundo ciclo de la educación secundaria, en 2084. Esto significa que habría medio siglo de retraso con respecto al plazo de 2030 fijado para los ODS.

Es necesario un cambio radical de la manera en que concebimos la función que desempeña la educación en el desarrollo mundial, debido al efecto catalizador que tiene en el bienestar de las personas y el futuro de nuestro planeta”, afirma la Directora General de la UNESCO, Irina Bokova. “Ahora más que nunca, la educación tiene la responsabilidad de estar a la altura de los desafíos y las aspiraciones del siglo XXI y fomentar las competencias y los valores adecuados para avanzar hacia el desarrollo sostenible e inclusivo y la convivencia pacífica”.

En el Informe, La educación al servicio de los pueblos y el planeta, se evidencia la necesidad de reforzar la atención que se presta en los sistemas educativos a los problemas ambientales. A pesar de que en la mayoría de los países la educación es el mejor indicador de la sensibilización pública en relación con el cambio climático, este problema no se menciona de forma explícita en los contenidos de los planes de estudios de la mitad de los países del mundo. En los países de la OCDE, casi el 40% de los alumnos de 15 años apenas tienen conocimientos elementales sobre cuestiones ambientales. Igualmente, los sistemas educativos deben velar por la protección de las culturas minoritarias y sus respectivos idiomas, que contienen información esencial sobre el funcionamiento de los ecosistemas.

Nuestras escuelas y nuestros programas de aprendizaje a lo largo de toda la vida han de centrarse en perspectivas económicas, ambientales y sociales que ayuden a formar ciudadanos empoderados, críticos, conscientes y competentes. El informe ofrece soluciones para este desarrollo mundial.