La tecnología al servicio de la justicia social y la educación en Uruguay

“¿Si usted instala el agua o la electricidad en una escuela, mejorará con eso el aprendizaje de las matemáticas o el inglés? No. Tampoco lo mejorará la tecnología, a menos que usted disponga de docentes capacitados. Lo que sí puede hacer la tecnología es facilitar la pedagogía”, afirmó Miquel Brechner, Presidente del Centro Ceibal de Uruguay.

Su país es la prueba evidente de lo anterior. En el marco del Plan Ceibal, más de 750.000 alumnos y docentes de Uruguay disponen de sus propios ordenadores portátiles, el 99 por ciento del sistema escolar está conectado a la red y ésta se extiende a barrios marginales, plazas públicas, complejos de viviendas y hospitales. El esquema, que empezó con las escuelas primarias, se amplía ahora a las secundarias.

El Sr. Brechner, que hablará de tecnología y educación en el evento emblemático de la UNESCO en materia de TIC, la Semana del Aprendizaje Mediante Dispositivos Móviles, que se celebrará del 7 al 11 de marzo, oyó hablar por primera vez del esquema “un ordenador portátil para cada niño” en 2005, en los Estados Unidos. 

“Mi primera idea fue: ‘¿y por qué no en Uruguay?’, dijo en una entrevista con la UNESCO. Las condiciones básicas de su país eran favorables, ya que la enseñanza secular gratuita y obligatoria había sido establecida en la década de 1870 y el 85 por ciento de los niños asistían a escuelas primarias públicas. Lo que el Sr. Brechner necesitaba era el apoyo, que obtuvo en las más altas esferas.

“Le presenté la idea al presidente y dijo que sí. El presidente Tabaré Vázquez es el auténtico impulsor de este proyecto”, afirmó el Sr. Brechner. “Asumió un gran riesgo en 2006, porque entonces no había ni teléfonos inteligentes ni tabletas informáticas. El presidente dijo que cuando era joven y alguien conducía un automóvil por las calles de un barrio pobre, era fácil imaginar a cada niño que jugaba al fútbol como un futuro médico o alcalde. Añadió que eso había cambiado y que él quería hacer algo al respecto”.

El proyecto fue concebido como un asunto de derechos humanos. “Queríamos que todos tuvieran el mismo acceso. ¿Quién puede concebir un mundo en el que los ricos tienen acceso a la tecnología y los pobres carecen de ella?, dijo el Sr. Brechner.

El nombre CEIBAL se deriva del ubicuo árbol uruguayo y las letras representan el acrónimo de “Conectividad Educativa de Informática Básica para el Aprendizaje en Línea". Los miles de pequeños ordenadores verdes que llegaron a manos de los estudiantes recibieron el apodo de “ceibalitas”. 

Una vez que la tecnología estuvo disponible, se procedió a la elaboración de un plan de capacitación para los docentes de la enseñanza primaria, la incorporación activa de la sociedad y los docentes al proyecto y la puesta en marcha de un modelo de seguimiento y evaluación para medir su repercusión a escala nacional. 

Desde su inicio, el proyecto ha recibido algunas críticas, la principal de todas relativa a que no se ha producido un aumento mensurable del aprendizaje.

El Sr. Brechner dice que aún es demasiado pronto para formular un juicio y que se han aplicado criterios equivocados. “Nuestro objetivo era superar la brecha digital que dividía al país y eso se ha logrado. Todas las personas disponen de acceso, sin distinción. Nuestro propósito permanente es facilitar la pedagogía por conducto de la tecnología y eso está transformando la labor educativa. La colaboración y la ciudadanía no pueden medirse usando los exámenes habituales”.

Otro programa de éxito es Ceibal en inglés, una estrategia de largo plazo para mejorar el inglés en la enseñanza primaria.

“Necesitábamos que nuestros alumnos de primaria aprendieran este idioma universal, pero no teníamos suficientes maestros de inglés”, dijo el Sr. Brechner.

El Centro Ceibal está asociado ahora con el British Council a fin de impartir lecciones de calidad mediante videoconferencias, con profesores de inglés del mundo entero que instruyen a estudiantes y docentes por igual. Este esquema se ha reproducido y ha pasado de 1.000 alumnos que en 2012 recibían una lección por semana, a 76.000 en 2015.

El Sr. Brechner estima que la próxima fase será la de aumentar la personalización de la enseñanza y en ella la tecnología se usará para elaborar bancos de datos que permitan a los docentes dar un seguimiento más eficaz y sencillo a los progresos que cada alumno realiza y definir al instante problemas tales como el abandono precoz de los estudios.

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Semana del Aprendizaje Mediante Dispositivos Móviles