Semana de Acción Mundial para la Educación - Sea cual sea la pregunta, la respuesta es: educación

El Embajador de Buena Voluntad de la UNESCO para Asociaciones Educativas, el Sr. Sunny Varkey, es filántropo, educador y empresario. Es el creador de la Fundación Varkey, una organización sin fines lucrativos que apoya a proyectos que mejoran el acceso a la educación en el mundo entero. El Embajador Varkey es además fundador y presidente de la entidad GEMS Education, un proveedor internacional de educación.

La UNESCO entrevistó al Sr. Varkey con motivo de la Semana de Acción Mundial, cuyo tema de este año es ‘Financiar el futuro’. La UNESCO se ha comprometido con la visión de la educación como derecho humano y como bien común mundial, accesible a todos. Aunque la prestación de servicios educativos es primordialmente una responsabilidad del Estado, las asociaciones entre el sector público y el privado desempeñan una función cada vez más importante, tal como expresa el Marco de Acción de Educación 2030.  

¿Qué  importancia tienen las iniciativas conjuntas entre el sector público y el privado para colmar los déficits de financiación en la educación?

Los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) piden una “educación inclusiva y de calidad para todos” de aquí a 2030. Pero esta meta será una expresión hueca de sentimientos expresados en las conferencias si no se encuentran los 16.000 millones de dólares anuales que se necesitan para lograr una educación universal de calidad en el mundo entero. Aunque los gobiernos y las ONG realizan un trabajo esencial, hay un consenso general acerca de que el sector privado tiene un papel que desempeñar en la consecución de las inversiones necesarias para construir las escuelas y capacitar a los docentes que se necesitan para alcanzar estos nuevos ODS. De hecho, desde el inicio de las negociaciones acerca de los ODS, los funcionarios de las Naciones Unidas trataron de que el sector privado participara oficialmente en el diálogo.  

Se han formulado críticas en relación con las iniciativas conjuntas entre el sector privado y el público en la esfera educativa, desde el punto de vista de los derechos humanos. ¿Qué respondería usted a eso?

Cualquier tipo de prestación educativa, lo mismo si la imparte el sector público que el sector privado, debe ajustarse a los máximos criterios de responsabilidad. Cuando uno es responsable del futuro de los niños, sólo debe conformarse con lo óptimo. Por eso no podemos aceptar el hecho de que más de 500 millones de niños asisten a escuelas gubernamentales deficientes en el mundo entero. Tenemos que examinar todas las opciones para velar por la defensa de sus derechos humanos.

El resultado es que, en los países en desarrollo, incluso en los de bajos ingresos, los padres “votan con los pies” y optan por la enseñanza privada, debido a las deficiencias de las prestaciones educativas estatales. Las estadísticas del Banco Mundial muestran que el número de alumnos que asisten a escuelas privadas va en aumento y algunos de esos centros apenas cuestan un dólar a la semana.

¿Qué función deben desempeñar los docentes para asegurar la calidad?

La lucha por educar a cada niño no es únicamente cuestión de construir un aula, proporcionar un uniforme y contratar a un docente. Son muchos los niños que asisten a la escuela durante años y cuando la abandonan ni siquiera han adquirido las competencias básicas. Ahora mismo, hay 500 millones de niños que van a escuelas deficientes. Pero ya sabemos cuál es la fórmula del éxito: docentes respetados, adecuadamente capacitados y bien remunerados. Por eso estábamos tan orgullosos de lanzar el Premio Mundial al Mejor Docente. Al destacar a los grandes docentes y celebrar al magisterio en su conjunto, esperamos atraer y retener a los mejores profesores.

¿Qué mensaje enviaría a los gobiernos en esta Semana de Acción Mundial?

La educación, que es la clave para solucionar los problemas del mundo, nunca ha figurado en primer lugar entre las prioridades internacionales. Pero si trabajamos mancomunadamente, -gobiernos, empresas y sociedad civil- tendremos en nuestras manos la capacidad de relegar al archivo histórico la repercusión destructiva que ha causado la falta de acceso a una educación de calidad. Ya es hora de superar para siempre la crisis mundial de la educación.  

Nuestro mundo todavía está asediado por el hambre, la pobreza y la enfermedad, y nos enfrentamos a la amenaza creciente que plantea el extremismo. Ninguno de estos desafíos podrá vencerse si no empoderamos mediante el conocimiento hasta el último niño del planeta. Es fundamental que no dejemos que la educación sea relegada a segundo plano en la lista de prioridades internacionales y que la reconozcamos por lo que es: una inversión esencial en el futuro. Debemos recordar que, sea cual sea la pregunta, la respuesta es siempre: la educación.