Un nuevo informe hace balance de la situación de la educación relativa al Holocausto en el mundo

¿Cómo se enseña el Holocausto en las escuelas del mundo?, ¿son exactas y completas las representaciones del Holocausto que hacen los manuales escolares?, ¿qué nos indican esos manuales escolares acerca de la situación del Holocausto en el mundo?

La UNESCO y el Instituto Georg Eckert de Investigación Internacional sobre Manuales Escolares han publicado un estudio de amplio espectro, titulado International Status of Education about the Holocaust: A Global Mapping of Textbooks and Curricula (ISEH) [La situación internacional de la educación relativa al Holocausto: cartografía mundial de manuales escolares y planes de estudio], que compara las maneras en que se explica el Holocausto en los planes de estudio y los manuales escolares del mundo. El informe muestra cuál es la situación actual del Holocausto en relación con los programas de historia y ciencias sociales de la enseñanza secundaria, mediante el examen de 272 planes de estudios de 135 países, y 89 textos escolares publicados en 26 países desde el año 2000. 

El trabajo, destinado sobre todo a encargados de la formulación de políticas pedagógicas, docentes, profesores universitarios y autores de manuales escolares, ofrece recomendaciones para la elaboración de contenidos y políticas docentes en lo tocante al Holocausto. Dichas recomendaciones atañen a asuntos tales como el uso de los conceptos, la amplitud de los hechos históricos, la definición de las causas del genocidio, la combinación de enfoques locales y universales, y el desarrollo del aprendizaje de la historia. Estos elementos son fundamentales hoy en día, para “atenuar el uso indebido de las referencias a este acontecimiento, en una época…. en que los conocimientos acerca del Holocausto son fragmentarios y a menudo se distorsionan o se utilizan para fines políticos”.   

Este estudio internacional sobre la enseñanza del Holocausto puede ayudar a que los jóvenes lleguen a conocer y comprender este complejo acontecimiento e incluso a fomentar la sensibilidad acerca de lo que puede hacerse para evitar que hechos como éste se repitan. Para el autor, Peter Carrier, el libro es “una pieza de un rompecabezas cuyo propósito es comprender mejor cómo están vinculados los asuntos mundiales, fomentar el conocimiento de las historias de otros pueblos y propiciar la meditación acerca de la relación entre el aprendizaje y la prevención del genocidio. Aunque mediante el estudio del genocidio uno no puede ‘aprender’ directamente cómo hacer realidad los derechos humanos ni cómo llegar a ser un ciudadano del mundo, su ejemplo negativo sí ayuda a los jóvenes a aprender que no deben infligir humillación ni daño a los demás, y que es preciso apreciar y preservar el decoro que cada uno posee, aunque en grado diverso”. 

Al examinar la comprensión histórica específica de este suceso tal como se manifiesta en cada país, el estudio permite la comparación internacional entre países cuyas lenguas e historias son muy diferentes. Los manuales escolares estudiados indican que existen esquemas comunes y referencias compartidas, pero también que hay características narrativas propias en todas las naciones, en las cuales se hace hincapié en el significado local del suceso o éste se utiliza para servir a los intereses de grupos de población del lugar. Por ejemplo, en los libros de texto de China, Rwanda o Sudáfrica, suele presentarse el Holocausto en el contexto de la enseñanza relativa a otros crímenes masivos ocurridos en esos países o contra sus poblaciones. En Alemania, el enfoque pedagógico vigente parece insistir en las enseñanzas morales y políticas derivadas del Holocausto, con miras a fomentar una mentalidad liberal o incluso la resistencia ante la resurrección de la extrema derecha. Dicho de otro modo, el informe de la UNESCO y el Instituto Georg Eckert pone de relieve que existe un solapamiento evidente de las versiones, pero con múltiples divergencias en la conceptualización e interpretación del Holocausto, y no una homogeneización internacional de la educación relativa a este suceso.  

El informe presenta fichas detalladas para 26 países: Albania, Argentina, Belarrús, Brasil, China, Côte d’Ivoire, Egipto, El Salvador, Francia, Alemania, India, Irak, Japón, República de Moldova, Namibia, Polonia, Federación de Rusia, Rwanda, Singapur, Sudáfrica, España, República Árabe Siria, Reino Unido, Uruguay, Estados Unidos de América y Yemen.

Para la UNESCO, los manuales escolares son instrumentos de educación con miras a la comprensión y la paz internacionales. La enseñanza relativa al Holocausto es fundamental para afirmar el respeto de los derechos humanos, las libertades básicas y los valores de tolerancia y respeto mutuo. A partir de 2007, el Programa de la UNESCO sobre la educación relativa al Holocausto ha elaborado instrumentos pedagógicos y ha facilitado capacitación y asistencia técnica al personal docente en lo tocante al Holocausto y la historia del genocidio, con el objetivo de promover la cultura de paz. Por eso la UNESCO ha colaborado con el Instituto Georg Eckert de Investigación Internacional sobre Manuales Escolares en la preparación de este informe científico sobre la situación del Holocausto en los planes de estudio y manuales escolares del mundo entero. La UNESCO se ha comprometido a velar por que el conocimiento de la historia del Holocausto y las lecciones que pueden derivarse de ella sean objeto de estudio en todo el mundo. Esta tarea adquiere cada vez más urgencia a medida que desaparecen los últimos testigos presenciales y en un momento en que todavía se perpetran crímenes contra la humanidad. El estudio de la historia de este genocidio es una forma de asumir responsabilidades por nuestro futuro.  

El 27 de enero de 2015 se conmemora el 70º aniversario de la liberación del campo de concentración de Auschwitz-Birkenau, que es hoy un sitio del Patrimonio Mundial de la UNESCO. No parece probable que el esfuerzo encaminado a conocer y comprender el Holocausto, y aplicar las enseñanzas que del mismo se derivan, vaya a concluir en un plazo muy breve. “El conocimiento evoluciona constantemente a impulsos de la investigación, de modo que cada generación de docentes y alumnos afronta nuevos interrogantes y busca su propio lenguaje y sus propios símbolos para abordar tanto el Holocausto como, por desgracia, los crímenes posteriores contra la humanidad”, afirmó Carrier.