Irina Bokova, investida doctora honoris causa por el Conservatorio Nacional de Artes y Oficios de Francia

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© UNESCO

El 24 de octubre, la Directora General de la UNESCO, Irina Bokova, fue investida doctora honoris causa por el Conservatorio Nacional de Artes y Oficios (CNAM) de París. El acto contó con la presencia de estudiantes, docentes y personalidades del mundo diplomático y académico.

Reconociendo “su trayectoria ejemplar”, Oliver Faron, Director Ejecutivo del CNAM, afirmó que la Directora General había conseguido “trazar una senda clara, definiendo los contornos de un proyecto de aprendizaje universal: el de un nuevo humanismo para el siglo XXI, basado en el acceso a una educación de calidad y que aspira a construir unas sociedades más justas, equitativas y abiertas. Con este reconocimiento, el CNAM rinde también homenaje a la diversidad cultural, requisito indispensable para el desarrollo de la sociedad”.

En su presentación de la Directora General, Yves Winkin, miembro del CNAM, destacó la importancia de los valores de la UNESCO en un ambiente de “realismo económico” y ensalzó el modelo de “resiliencia” que ha implantado la Directora General frente a la crisis financiera de la Organización. “La UNESCO ha entrado en una nueva fase de su vida institucional, con nuevos proyectos y nuevos asociados”.

“Al afirmar con rotundidad que la educación es un derecho humano fundamental, nos está ayudando directamente en nuestra labor diaria”. Refiriéndose a la Directora General, Yves Winkin alabó su “fuerza para transformar los límites establecidos” y sus iniciativas “para construir una educación sostenible, fundamentada tanto en el diálogo cultural como en la cooperación científica, así como su lucha por la seguridad de los periodistas y la libertad de expresión”.

Por su parte, la Directora General agradeció al CNAM la confianza depositada en la UNESCO y rindió homenaje al abate Grégoire, quien fundó la institución en 1794. “Fue el inventor de la educación a lo largo de toda la vida, el inventor del concepto de patrimonio, y hoy sigue siendo una fuente de inspiración inagotable”, dijo.

“Hemos entrado en una ‘era de límites’ —los límites de nuestros recursos, de los recursos de los gobiernos, de nuestro planeta—, unos límites que afectan al desarrollo de los Estados, a la cohesión social y a la construcción de la paz. La única respuesta es liberar los recursos ilimitados de la inteligencia, la creatividad, la investigación científica y la diversidad cultural. Esos son nuestros recursos renovables por excelencia y constituyen también la esencia del humanismo. Esta idea está profundamente arraigada en el ADN del CNAM”.

“En un mundo en el que existe más tensión y que es más frágil y peligroso, los acuerdos políticos y económicos no bastan para resolver las crisis: lo que importa es la solidaridad intelectual, el conocimiento, la cultura, para adaptarse y abrir el camino al desarrollo sostenible”.

El CNAM, una institución de enseñanza superior dedicada al aprendizaje a lo largo de toda la vida, trabaja desde hace 220 años en pro de la divulgación del conocimiento, el éxito profesional y la promoción social. Sus tres funciones fundamentales son la formación profesional superior a lo largo de toda la vida, la investigación y la innovación tecnológicas y la difusión de la cultura científica y técnica.