Estudio mundial concluye que la educación sexual de amplio espectro es esencial para la igualdad de género y la salud reproductiva

Las pruebas son claras. La educación sexual de amplio espectro (CSE, por sus siglas en inglés) ayuda a mejorar la salud sexual y reproductiva, lo que a su vez resulta en una reducción de las infecciones de transmisión sexual (STI), el VIH y los embarazos no deseados. La CSE no sólo propicia la igualdad de género y las normas sociales equitativas, sino que además influye positivamente sobre la conducta sexual, al hacerla más segura, ya que aplaza el inicio de las relaciones sexuales y aumenta el uso del preservativo.

Estas conclusiones figuran en un nuevo informe en el que se examinó la situación de la CSE en 48 países del mundo, titulado ‘Emerging Evidence, Lessons and Practice in Comprehensive Sexuality Education - A Global Review 2015’[Nuevas pruebas, lecciones y prácticas en educación sexual de amplio espectro – Un estudio mundial, 2015]. Publicado por la UNESCO, en consulta con el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y la Secretaría de ONUSIDA, el estudio muestra que casi el 80 por ciento de los países examinados tienen políticas o estrategias vigentes para apoyar la CSE.

En 21 de 25 países de la región de Asia y el Pacífico, las estrategias nacionales en materia de VIH hacen referencia a la función de la educación, mientras que en África Occidental y Central la mayoría de los países tienen políticas relativas a la adquisición de competencias para la vida práctica basadas en la educación sexual en relación con el VIH y el SIDA, y en América Latina y el Caribe, los ministros de salud pública y educación firmaron una declaración que contiene un mandato para aplicar la educación relativa a la sexualidad y el VIH en las escuelas de sus países.

Pero la especialista principal en Educación para la Salud del Programa de la UNESCO, la Sra. Joanna Herat, declaró que, a pesar del aumento de la voluntad política, sigue habiendo una brecha importante entre las diversas políticas regionales y mundiales vigentes y su aplicación sobre el terreno.

“Por ese motivo, a los jóvenes se les deniega a menudo hasta la información más elemental sobre su salud y sus derechos en materia de sexo y reproducción”, afirmó la Sra. Herat. “Por suerte, existe un movimiento mundial que se ha constituido en torno a la idea de garantizar el acceso universal a la CSE, y hay movimientos juveniles que exigen respuestas más enérgicas y compromisos más sostenidos. Estos movimientos han desempeñado una función importante en la ampliación de la educación sexual y de los servicios de salud sexual y reproductiva en el mundo entero”.    

En el informe también se llega a la conclusión de que la capacitación de docentes ha sido decisiva para impartir la CSE de manera eficaz. De hecho, se ha demostrado que la capacitación de los docentes para impartir una educación sexual adaptada a la edad y la cultura de los alumnos contribuye a la adquisición de competencias para la vida práctica.

“También tenemos que examinar los programas que abordan las relaciones de género o de poder, porque se ha establecido su vinculación con una reducción notable de los embarazos, los nacimientos y las STI”, dijo la Sra. Herat. “La CSE empodera a los jóvenes para que puedan reflexionar sobre su conducta, su entorno y sus actitudes en lo tocante al género y a los derechos, y todos estos factores son decisivos para mejorar los índices de salud y las tasas de infección por VIH”.

El informe concluyó que la aplicación eficaz y en gran escala de la CSE depende de la participación y el apoyo de los padres y las comunidades.

La realización del estudio fue posible gracias al apoyo de los gobiernos de Suecia y Noruega.