La Directora General de la UNESCO condena los asesinatos de los periodistas hondureños Jacobo Montoya Ramírez, Juan Carlos Cruz Andara y Joel Aquiles Torres

La Directora General de la UNESCO, Irina Bokova, condenó hoy los asesinatos de tres periodistas en Honduras y reiteró que los crímenes contra informadores no deben permanecer impunes.

“Condeno los asesinatos de Jacobo Montoya Ramírez, Juan Carlos Cruz Andara y Joel Aquiles Torres”, dijo la Directora General. “Es intolerable usar la violencia para silenciar a los periodistas, porque supone un ataque a la sociedad en su conjunto. Pido a las autoridades de Honduras que pongan fin a la impunidad de los crímenes contra periodistas y hagan lo posible para procesar a sus culpables”.

Juan Carlos Cruz Andara, reportero de la cadena de televisión Teleport, fue hallado muerto a puñaladas en su domicilio de la ciudad de Puerto Cortés (norte), el pasado 23 de junio. Cinco meses antes había comunicado a la policía que estaba amenazado de muerte.

El periodista de televisión Jacobo Montoya Ramírez fue muerto a balazos el 25 de junio en su domicilio de la localidad de Copán Ruinas, al oeste de Honduras.

Joel Aquiles Torres, propietario de la cadena de televisión local Canal 67, murió baleado al volante de su automóvil el 3 de julio en Taulabé, departamento de Comayagua.

Las condenas de la Directora General por los asesinatos de profesionales de los medios responden a la resolución 29 adoptada en 1997 por la Conferencia General de la UNESCO y titulada “Condena de la violencia contra los periodistas”. Figuran en la página web que la UNESCO dedica a los periodistas asesinados.

                                                 ****

Contacto de prensa: Sylvie Coudray, s.coudray(at)unesco.org,  +33 (0)1 45 68 42 12

La UNESCO es el organismo de las Naciones Unidas que tiene el mandato de defender la libertad de expresión y la libertad de prensa. El Artículo I de su Constitución declara que la Organización se propone “asegurar el respeto universal a la justicia, a la ley, a los derechos humanos y a las libertades fundamentales que sin distinción de raza, sexo, idioma o religión, la Carta de Naciones Unidas reconoce a todos los pueblos del mundo”. Para lograrlo, la Organización debe fomentar “el conocimiento y la comprensión mutuos de las naciones prestando su concurso a los órganos de información para las masas” y recomendar “los acuerdos internacionales que estime convenientes para facilitar la libre circulación de las ideas por medio de la palabra y de la imagen”.