Una danza de Kenya, una ceremonia de purificación de Uganda y una tradición oral venezolana inscritas en la Lista del patrimonio inmaterial que necesita una salvaguardia urgente

La danza isukuti de las comunidades isukha e idakho del oeste de Kenya, la ceremonia de purificación de los jóvenes varones del pueblo lango del centro-norte de Uganda, y la tradición oral mapoyo y sus referentes simbólicos en el territorio ancestral (República Bolivariana de Venezuela) figuran desde hoy en la Lista del Patrimonio Inmaterial que precisa medidas urgentes de salvaguardia.

El Comité para la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial, reunido en París hasta el 28 de noviembre, inscribió estos tres elementos debido a su fragilidad y a las amenazas que pesan sobre estas tradiciones. Esta inscripción tiene por objeto permitir a los tres Estados concernidos movilizar la cooperación y la asistencia internacional necesarias para garantizar la transmisión de estas prácticas con la participación de las comunidades. Con estas inscripciones, la Lista de Salvaguardia Urgente cuenta en adelante con 38 elementos inscritos.

La danza isukuti de las comunidades isukha e idakho del oeste de Kenya - Ejecutada con ritmo rápido, enérgica y apasionada, la danza “isukuti” es un baile festivo tradicional practicado por las comunidades isukha e idakho del oeste de Kenya, con acompañamiento de tambores y cantos. Instrumento esencial de transmisión de valores culturales y de convivencia armoniosa entre las familias y las comunidades, esta danza acompaña la mayoría de las etapas y momentos importantes de la vida de éstas. Su transmisión y la frecuencia de su práctica están disminuyendo considerablemente. Muchos de sus depositarios son de edad avanzada y no encuentran sucesores. Una gran parte del público prefiere las diversiones y espectáculos más modernos. 

Ceremonia de purificación de los jóvenes varones del pueblo lango del centro-norte de Uganda - La ceremonia de purificación de los jóvenes varones, practicada por el pueblo lango que vive en la parte septentrional del centro de Uganda, es un rito para curar a muchachos que han perdido supuestamente su masculinidad. La madre y el hijo permanecen enclaustrados en su hogar por espacio de tres días y son sometidos a una serie de actos rituales en los que participa la familia para promover la reconciliación, purificar al joven y restaurar su estatus social. Muchos de los depositarios de esta práctica tradicional son de edad avanzada y la práctica en sí misma se suele mantener secreta por temor a incurrir en excomulgación.

La tradición oral mapoyo y sus referentes simbólicos en el territorio ancestral (Venezuela) - La tradición oral de los mapoyos engloba el corpus de relatos que constituyen la memoria colectiva de este pueblo. Esta tradición está indisolublemente vinculada a un determinado número de sitios emplazados en la Guayana venezolana, a lo largo del río Orinoco, que constituyen los puntos de referencia simbólicos del territorio ancestral de este pueblo. Los depositarios de esta tradición oral recrean los relatos en el transcurso de sus actividades cotidianas, fortaleciendo así el sentimiento identitario de la comunidad. La transmisión de esta tradición corre peligro de desaparecer debido a las amenazas que suponen fenómenos como la emigración, la expansión de las industrias mineras y el declive del uso del idioma mapoyo. 

En su sesión del martes, el Comité reconoció también el programa de salvaguardia de la cultura del carillón, presentado por Bélgica, inscribiéndolo en su Registro de prácticas idóneas de salvaguardia. Este registro permite a los Estados Partes, las comunidades y otros actores compartir entre sí experiencias de salvaguardia ejemplares y maneras de responder a los desafíos relacionados con la transmisión de su patrimonio vivo.

A partir del miércoles, el Comité procederá al examen de las candidaturas de inscripción en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial.

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La reunión del Comité se desarrolla en la Sede de la UNESCO (Sala I. 125, avenue de Suffren, París). Los periodistas que deseen cubrirla deben acreditarse en el servicio de prensa de la UNESCO.