“La cultura se encuentra en la primera línea de los conflictos; debería estar también en la primera línea de la consolidación de la paz”, declara la Directora General ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas

Nueva York, 27 de abril: la Directora General de la UNESCO, Irina Bokova, y el Secretario General de INTERPOL, Jürgen Stock, pronunciaron sendos discursos ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sobre la “Lucha contra la destrucción, el contrabando y el robo de bienes del patrimonio cultural” en países donde la destrucción del patrimonio, el saqueo y el tráfico ilícito se utilizan para alimentar el odio y financiar el terrorismo.

La reunión, organizada por las misiones permanentes de Jordania y Francia ante las Naciones Unidas, copresidentes del Consejo de Seguridad, se celebró en cumplimiento de la resolución 2199 del Consejo de Seguridad sobre la financiación del terrorismo, aprobada el 12 de febrero, en la que se encomienda a la UNESCO y a INTERPOL la responsabilidad de poner freno al tráfico ilícito de bienes culturales.

“Asistimos a tentativas indignantes de liquidar el patrimonio del Oriente Medio”, dijo la Excma. Sra. Dina Kawar, Presidenta del Consejo de Seguridad, en su discurso inaugural.

“La lucha que nos reúne hoy día es una lucha existencial”, destacó el Excmo. Sr. François Delattre, Presidente del Consejo de Seguridad, señalando que según varias fuentes de información el tráfico de antigüedades es la segunda fuente más importante de financiación del terrorismo.

La Directora General subrayó la magnitud de la tragedia en curso, especialmente la pérdida de elementos de la historia milenaria de la humanidad, e hizo hincapié en la determinación de la UNESCO en luchar contra la destrucción, el contrabando y el robo de bienes del patrimonio cultural.

“Esos ataques, persecuciones y destrucciones forman parte de la misma estrategia, que califico de “limpieza cultural” y que tiene por finalidad destruir las identidades, desgarrar el tejido social, imponer la tiranía”, declaró la Directora General.

“Se trata de una táctica de guerra, una guerra mundial de las mentalidades”, prosiguió, explicando que los extremistas violentos aplican una poderosa estrategia mundial de comunicación con objetivos claros: dividir a las poblaciones, reclutar combatientes extranjeros, intensificar el odio.

“Debemos responder”, dijo. “Debemos cambiar los modos de pensar y no dejar que el extremismo usurpe las culturas y las religiones. Necesitamos firmes estrategias de comunicación para luchar contra el extremismo”, añadió, refiriéndose a la campaña mundial #Unite4Heritage lanzada por la UNESCO.

“La clave para una labor policial eficaz es la información y el acceso a la información en el momento y el lugar oportunos para el agente pertinente”, recordó el Sr. Stock, Secretario General de INTERPOL. “La actual situación en Siria e Iraq constituye un grave desafío, ya que los sitios vulnerables a la destrucción suelen estar fuera del control efectivo del gobierno”, añadió el Sr. Stock. Recordó las enseñanzas de la primera guerra del Golfo y la subsiguiente mejora de la base de datos sobre obras de arte robadas, que contiene información sobre más de 1.300 piezas sacadas de museos y sitios en Siria que ya se han añadido a ella.

Los Estados Miembros pidieron asimismo a la UNESCO que intensificara los esfuerzos y la cooperación con la Corte Penal Internacional con objeto de documentar las destrucciones y los crímenes de guerra para poder enjuiciar a los perpetradores.

La Directora General de la UNESCO subrayó la necesidad de que la protección del patrimonio se incluya en el mandato de las fuerzas de mantenimiento de la paz, basándose en la reciente experiencia en Malí, donde la UNESCO está reconstruyendo los mausoleos destruidos por los extremistas, en estrecha cooperación con las fuerzas de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas.

“El patrimonio debe estar en la primera línea de la consolidación de la paz, como un medio de restablecer la dignidad y la confianza. Es indispensable poner fin a la radicalización y contrarrestar los discursos de odio y división. La lucha contra el tráfico ilícito de objetos culturales debe reforzarse en todo el mundo”, dijo en conclusión.