Campesinos de Tanzania se benefician de iniciativas para atenuar los efectos del cambio climático

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© UNESCO Dar es Salaam
30 noviembre 2016

Campesinos de Tanzania que tradicionalmente usaban la leña como fuente de energía han pasado a utilizar los desechos de la agricultura y ahora obtienen beneficios que abarcan los medios de subsistencia, las nuevas fuentes de ingreso y la protección del medio natural.

Vecinos de aldeas situadas en la Reserva de Biosfera de Usambara Oriental y el Kilimanjaro, sitio que figura en la Lista del Patrimonio Mundial, emplean ahora métodos alternativos de producción de carbón vegetal, en los que se aprovechan los desechos agrícolas para remplazar a la madera.

Este cambio se debe a la capacitación en lo relativo a la atenuación de los efectos del cambio climático que ofrece la Oficina de la UNESCO en Dar-es-Salaam, en colaboración con diversos asociados e interesados, a las comunidades radicadas en las Reservas de Biosfera y los Sitios del Patrimonio Mundial de Tanzania o en sus alrededores. Su consecución ha sido posible gracias a la tecnología facilitada por el Instituto de Tecnología Rural Apropiada de Tanzania.

Ambas regiones, que cuentan con una abundante producción agrícola, son lugares adecuados para la iniciativa, ya que los recursos para la producción alternativa de carbón vegetal están disponibles en abundancia. Además, la mayoría de los beneficiarios del proyecto han tropezado con dificultades para conseguir combustibles que les permitieran cocinar los alimentos, ya que los vecinos de las aldeas no están autorizados a cortar madera en las zonas de amortiguamiento obligatorias que rodean a los sitios protegidos.

Además, una nueva política que prohíbe el uso de madera en la producción de carbón vegetal amenazaba con eliminar los medios de subsistencia de numerosos productores tradicionales de este combustible. La aplicación de este método comercial alternativo respetuoso del medio ambiente ha solucionado los problemas socioeconómicos de un amplio grupo de personas, al aportar fuentes energéticas seguras a las capas más pobres de la población y, al mismo tiempo, contribuir a la preservación de los sitios naturales mediante la reducción de la presión que se ejercía sobre los recursos forestales.

En las aldeas escogidas, la producción de carbón vegetal alternativo comenzó inmediatamente después del cursillo de capacitación y emocionó a los vecinos, que ahora producen y venden el combustible derivado de los desechos agrícolas, con lo que además aumentan sus ingresos.

Del consumo tradicional al sostenible

“En un mes, hemos cambiado la vida de la gente. Hemos transformado a los productores y negociantes tradicionales de carbón convencional en productores y negociantes de carbón alternativo. Pero no sólo eso: hemos convertido a los consumidores de carbón tradicional al consumo sostenible”, dijo MacDonald Lanzi, consultor y capacitador en materias empresariales.

Los beneficios de la formación se han extendido, desde los grupos iniciales de estudiantes, integrados por jóvenes, mujeres y productores tradicionales de carbón de leña, a docentes de primaria y secundaria, que han vinculado esta labor a las actividades extraescolares de los alumnos y les han enseñado así cómo gestionar los recursos de modo sostenible. Los grupos que recibieron la formación prometieron además compartir los beneficios derivados de la venta de carbón alternativo, contribuyendo a un fondo destinado a apoyar las actividades de los comités escolares para el medio ambiente.

Esta iniciativa forma parte de las actividades realizadas en el marco del Proyecto de Transición a la Economía Verde en las Reservas de Biosfera, financiado por el Organismo Coreano de Cooperación Internacional y el Fondo de desarrollo económico Delivering Together for Results de las Naciones Unidas, que opera en Tanzania.

Esta iniciativa contribuye directamente a la consecución de los objetivos del proyecto: reducción de emisiones de CO2 y aumento de la generación de ingresos gracias a medios de subsistencia alternativos, para evitar la dependencia excesiva de los recursos forestales. Además, la actividad contribuye a reducir los conflictos entre los administradores de parques y la población local, que han rivalizado en sus esfuerzos respectivos por las fuentes de ingreso y la gestión de los recursos naturales.

La UNESCO trabaja en pro del desarrollo sostenible mediante la educación, con miras a cambiar la mentalidad y las actividades, a fin de crear sociedades más resistentes.