Decenio Internacional para los Afrodescendientes (2015-2024)

En diciembre de 2014, la Asamblea General de la ONU, en su resolución 68/237, proclamó el Decenio Internacional para los Afrodescendientes (2015-2024).

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© Shutterstock / Damian Ryszawy

¿Por qué un Decenio?

Los afrodescendientes continúan sufriendo desigualdades y desventajas en todo el planeta debido al legado de la esclavitud y el colonialismo.

El Decenio internacional para los afrodescendientes, adoptado por los Estados miembros de la ONU, manifiesta su voluntad de acordar toda la consideración necesaria a las mujeres, hombres y niños de ascendencia africana. Respondiendo a un deber de justicia, tiene como principal objetivo reforzar las acciones y medidas que garantizan el pleno ejercicio de los derechos económicos, sociales, culturales, civiles y políticos de los afrodescendientes, así como su participación plena y equitativa en la sociedad.

Este Decenio es el marco operacional que los Estados han adoptado para erradicar las injusticias sociales heredadas de la historia y para luchar contra el racismo, los prejuicios y la discriminación racial que todavía sufren los afrodescendientes. También contribuirá a  dar a conocer, valorar, apreciar y respetar más ampliamente las realizaciones principales de los afrodescendientes y su contribución al desarrollo económico, social, intelectual, cultural y ético de la humanidad.  

Los afrodescendientes conforman un grupo heterogéneo de personas con diversas historias, experiencias e identidades. Aunque sus condiciones de vida y las dificultades a las que se enfrentan defieren según el contexto, estas personas topan con todo un conjunto de problemas comunes que hay que resolver.   

Estudios, informes y conferencias internacionales han constatado que por todo el mundo numerosas personas afrodescendientes cuentan entre los grupos más pobres y más marginalizados de la población. Es una consecuencia directa de la trata y la esclavización de mujeres, hombres y niños africanos y afrodescendientes durante cuatro siglos, así como de la colonización. La deshumanización de estas personas se apoyó en las corrientes intelectuales dominantes en el pensamiento occidental, que justificaban la práctica esclavista a través de teorías científicas sesgadas y erróneas sobre la noción de raza. Éste fue el origen de la construcción de la ideología anti-negro organizada jurídicamente por el Código Negro (1685). El racismo heredado de los infames regímenes de la esclavitud y del colonialismo persiste hoy en las discriminaciones estructurales, interpersonales e institucionales. Las discriminaciones que sufren los afrodescendientes perpetúan el ciclo de desigualdad y pobreza que afecta a su desarrollo.

La relativa ausencia de reconocimiento y de valoración social de sus historias, legados y culturas en los programas de educación, en las culturas nacionales y en los medios, así como las representaciones negativas de los afrodescendientes, perpetúan los prejuicios instaurados a lo largo de siglos durante el periodo esclavista y la época colonial.