La Igualdad de género y las artes – una entrevista con Audrey Pulvar

La desconstrucción de los estereotipos y la promoción de libertad de expresión artística para las mujeres están en el centro del debate sobre las Mujeres y las Artes, que se llevará a cabo en la UNESCO esta semana con la Embajadora de Buena Voluntad para la creatividad artística, Deyyah Khan. El Día Internacional de la Mujer, 8 de marzo, es una oportunidad de celebrar los logros de las mujeres, pero también de examinar las barreras que aún existen para alcanzar la igualdad de género.

El debate de este año explorará el tema de las mujeres como pioneras en el ámbito de arte interactivo con contribuciones de la artista noruega Pia Murvold y la emprendedora africana de artes digitales Jepchumba. Este será seguido por un concierto del grupo Her autodescrito como “masculino feminista” y la cantautora francesa Louane.

La periodista y escritora Audrey Pulvar moderará el evento. Defensora de los derechos de las mujeres, Pulvar ha escrito dos libros sobre las mujeres y las artes. Habló con la UNESCO…

 

Uno de los temas principales del evento son los estereotipos vigentes acerda de las mujeres en las artes y en particular como artistas y productoras culturales. Ha escrito dos libros acerca de este tema, uno que examina la representación de las mujeres y el otro acerca de dos docenas de mujeres artistas, filósofas y pensadoras. De acuerdo con su investigación, ¿cuáles diría que son los estereotipos principales que enfrentan las mujeres y cómo han cambiado con el tiempo?

Un elemento sobresaliente y que persiste a través de las épocas es que las mujeres representadas en las artes suelen ser ensalzadas o idealizadas, y se les asignan roles particular. Entonces, cuando en el mundo real las mujeres quieren liberarse de estos moldes para convertirse en artistas y pensadoras por derecho propio, se las trata con sospecha. Surgen preguntas respecto al matriomonio o a la maternidad, cuestiones personales a las que un hombre rara vez estaría expuesto. Y no me refiero solamente, por ejemplo, a Doris Lessing quien en 1949 dejó a sus dos hijos en África para proseguir su carrera en Londres – una decisión que se discute todavía, aunque ella murió en 2013. En la actualidad, la vida privada de artistas femeninas, periodistas y pensadoras continúa escudriñándose y comentándose. Y, en su búsqueda de libertad para crear, muchas de estas mujeres terminan viviendo vidas de soledad y sacrificio.

Ha mencionado algunas consecuencias a las que hacen frente las mujeres en su libertad de crear. Esto es central en la labor de la UNESCO y en particular de la Convención de 2005 sobre la protección y promoción de diversidad de expresiones culturales. ¿Qué otros desafíos piensa que enfrenta la mujer para proseguir una carrera exitosa como artista o periodista?

Nadie ha podido resumir la situación mejor que las Guerrilla Girls, en 1998 en su poster titulado “Ventajas de ser una mujer artista” (Advantages of being a woman artist), a saber, que nuestra carrera comenzará pasados los 80 años, que en algún momento habremos de escoger entre trabajo y maternidad y que, encima nunca tendremos que pasar vergüenza de que nos llamen genios porque siempre se atribuirá a que habremos tenido un hombre excelente como maestro

Con todo, existen barreras similares para las mujeres en todos los ámbitos, a menudo debido a ellas mismas no se tienen confianza. Temen que si piden los mismos derechos y las mismas condiciones de trabajo se las considerará molestas. Esto es algo que he sentido personalmente durante toda mi carrera como periodista y escritora.

Otro problema es que las mujeres aún enfrentan acosos en el espacio laboral; yo mismo he sido testigo de ello en el mundo de la prensa. Las mujeres tienen que hacer decisiones de décima de segundo acerca de cómo reaccionar cuando son tocadas de manera inapropiada o acusadas de no tener ningún sentido del humor cuando protestan.

Usted ha dicho que la frase de Simone de Beauvoir “No se nace mujer: se llega a serlo” ha sido una inspiración para usted. ¿Por qué?

Nacemos iguales, pero la sociedad y nuestros pares determinan en qué nos convertimos. Muchas veces le doy un giro nuevo a las palabras de Beauvoir y digo “no no nace feminista,se llega a serlo”. Mi opinión es que uno puede tomar la decisión política de trabajar por una sociedad más justa que beneficie a la vez a las mujeres y los hombres.

Como parte de mi trabajo, voy a escuelas a hablar con alumnas jóvenes, junto a sus compañeros masculinos sobre sus ambiciones profesionales. Les digo que pueden exigir el mismo salario, que su trabajo debería valorarse tanto como el de los hombres y que si son víctimas de una atención no deseada, no es su culpa.

De hecho, hablar con estas personas jóvenes me inspiró en parte para escribir mi libro “Libre como ellas: retratos de mujeres singulares”, porque muchas veces me preguntaban quiénes eran mis modelos a seguir. Las veintiuna mujeres del libro lograron cosas muy diferentes, pero todas tenían una gran determinación, por eso me inspiraron.