Gran angular

El periodismo de investigación, contra viento y marea

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Dibujo perteneciente al fondo documental de “Cartooning for Peace”, la red internacional de caricaturistas de prensa apoyada por la UNESCO.
© Semih Poroy (Turquie) - Cartooning for Peace (www.cartooningforpeace.org)
El periodismo de investigación es uno de los garantes del buen funcionamiento de la democracia. Sin embargo, su futuro no está asegurado. Sin independencia financiera, no sobrevivirá. El caso de Re:Baltica, un centro de Letonia para el periodismo de investigación, es ejemplar.

Por Sanita Jemberga

Aún hoy me molesta que se califique al periodismo de investigación de “misión”. Responde simplemente a una elección personal nacida de una necesidad, que se asocia a un conjunto de competencias y a la tenacidad, especialmente frente a los abusos. Mi colega Inga Springe explicó un día que ella ejerce esta profesión por su abuela, que nunca pudo desafiar a las autoridades soviéticas interrogándolas sobre temas espinosos.

La venta del diario Diena, el diario para el que trabajábamos Inga Springe y yo, a la oligarquía local por parte de Bonnier, el grupo sueco al que pertenecía, puso a prueba nuestra determinación de continuar cuestionando a las autoridades. Hacía años que la oligarquía trataba de silenciarlo, y lo logró en un momento de profunda crisis económica, cuando las ventas del periódico habían disminuido de forma considerable. Diena tenía fama de ser el mejor diario de los países bálticos, pero había tardado demasiado en darse cuenta de la importancia de Internet.

Garante antes que lacayo

Inga, yo y nuestro grupo de colegas de Diena nunca habíamos abandonado la idea de que, en una democracia, el periodismo de investigación es una necesidad fundamental para obligar a rendir cuentas a quienes están en el poder. Esto se aplica también a los países gobernados por regímenes autoritarios, en los que las repercusiones para los periodistas a nivel personal son mucho más graves. Sin periodistas que investiguen, el periodismo se limitaría a reportar informaciones cotidianas, de contenido gubernamental de pago y chismes sobre la vida de los famosos. En esas condiciones, el periodismo no cumpliría una función de garante, sino más bien la de mero lacayo de las autoridades en el poder.


© James Duncan Davidson

Con vistas a prepararnos para el cambio, Inga pasó un año en Estados Unidos, donde estudió periodismo de investigación no orientado hacia la obtención de beneficios. A su regreso a Letonia en 2011, fundó el Centro de Investigación Periodística “Re:Baltica”. Gestionado por una cooperativa de periodistas, proporciona de manera gratuita los resultados de sus investigaciones a medios de comunicación de gran audiencia.

La idea era relativamente nueva en Europa, pero en 2012 ya existían más de 100 centros de periodismo de investigación en más de cincuenta países. Todo el mundo predijo que “Re:Baltica” no sobreviviría más de un año. En agosto de 2017 celebramos nuestro sexto aniversario. Esta es, en pocas palabras, la receta de nuestro éxito.

Al principio pasamos muchas horas trabajando duro antes de lanzarnos. Luego, nos dimos cuenta rápidamente de que si nuestros ingresos dependían exclusivamente de las donaciones internacionales (que para un idioma poco expandido como el nuestro y en un mercado de medios relativamente pequeño, son casi el único modo disponible de financiamiento) no habríamos sobrevivido mucho tiempo. El 60% de nuestro presupuesto proviene de donaciones, el resto de los ingresos personales que percibimos gracias a la enseñanza, el asesoramiento, la investigación y la escritura de guiones de documentales. También recibimos donaciones de nuestros lectores y otros donantes privados, pero nunca estamos seguros de sobrevivir a más de un año vista.

Denunciar la corrupción y la desigualdad

Es esencial, pues, encontrar socios adecuados. Pero también nos esforzamos en ser ahorrativos y no gastar mucho dinero en nuestra página web y nuestras instalaciones El equipo de “Re:Baltica” comprende dos redactores principales, un diseñador gráfico y un contable. También contratamos personal externo en función de las necesidades específicas de ciertos artículos. Ese personal puede alcanzar un número de hasta veinte o treinta periodistas y traductores por año.

Nuestro trabajo está disponible gratuitamente para todos los medios que deseen publicarlo y trabajamos en estrecha colaboración con una serie de socios muy activos en los ámbitos de la televisión, la radio, la prensa y el universo digital. En la medida en que estos medios no están en competencia directa entre sí, el mensaje se multiplica rápidamente y, en consecuencia, también su impacto.

Nuestro periodismo de investigación no se limita a denunciar la corrupción. Participamos en la investigación de los “Papeles de Panamá”, una enorme filtración de más de 11,5 millones de documentos financieros y legales que contienen los nombres de políticos, criminales y compañías fraudulentas de todo el mundo, así como los lugares en los que esconden sus fortunas. Dirigido por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), este impresionante proyecto mundial llenó titulares en todo el mundo en 2016 y ganó el premio Pulitzer. En algunos países fue también la base de nuevas leyes.

Gran parte de nuestro trabajo se centra en la desigualdad social en Letonia, que a largo plazo representa la mayor amenaza para el país. Cubrimos un amplio abanico de problemas sociales, tales como las lagunas de nuestro sistema educativo o los bajos salarios del personal de las grandes cadenas de supermercados. No siempre es una labor atractiva: por ejemplo, nuestros colegas trabajaron de manera encubierta en una planta de pescado para denunciar las condiciones laborales que imperaban en ella.

Nuestras últimas revelaciones se refieren a un financiero letón cuyo nombre apareció en los “Papeles de Panamá” y estuvo relacionado con las elecciones francesas de 2017. También estamos trabajando en una serie de artículos para denunciar falsas informaciones relativas a los países bálticos publicadas en Internet y sus orígenes.

Trampas y mentiras

Aunque no soy muy optimista respecto al futuro del periodismo de investigación, estoy convencida de que el ascenso al poder de los regímenes autoritarios restaurará la grandeza del periodismo al poner de manifiesto la necesidad de separar la verdad de los “hechos alternativos” (en otras palabras, mentiras) y los reportajes fiables de las “trampas de los clics”. A medida que el periodismo de investigación va desapareciendo gradualmente de las redacciones, las organizaciones sin ánimo de lucro han demostrado ser alternativas posibles.

Sin embargo, muchas de esas organizaciones no sobrevivirán, porque los donantes institucionales pierden interés y la filantropía es cada vez más rara, especialmente en los países que más necesitan el periodismo de investigación. Éste debe ser reconocido como un bien común y, sin financiación suficiente, su futuro es de lo más incierto.

Las organizaciones internacionales –centradas en la formación de periodistas y en la financiación de conferencias y campañas– deben establecer mecanismos para financiar de manera pública, abierta, competitiva y sin condiciones el periodismo de investigación como un bien público. Su supervivencia depende de ello.

Sanita Jemberga

Sanita Jemberga es una periodista de investigación de Letonia que trabajó en prensa escrita y televisión desde 1996. Directora ejecutiva y redactora del Centro de Investigación Periodística “Re:Baltica”, también imparte enseñanza sobre medios de comunicación en la Stockholm School of Economics de Riga.