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Mi rostro, mi tierra

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Xákmok Kásek children take part in the collective creation workshop alongside their elders.

Katerina Markelova e “IDENTiTESproject”

Fotos: Marion Laumonier, Paul Laumonier y Bēni

Cinco continentes, cinco años de reuniones, decenas de miles de kilómetros recorridos y una sola conclusión: somos UNA humanidad. El fotógrafo plástico francés Bēni resume así la odisea “IDENTiTESproject”, en la que se embarcó en 2013. Una aventura fotográfica multifacética que le condujo a los confines del planeta. De Hanói a La Paz, pasando por Accra, su cámara capta los rostros del mundo para unirlos en una impresionante serie de retratos. “Vamos a otras latitudes, en busca de la diferencia y la otredad. Con el fin exclusivo de encontrarnos con nosotros mismos", nos explica.

Unámonos ahora a Bēni en su viaje por la Ruta Transchaco, la carretera de más de 800 km que une Asunción, la capital del Paraguay, con la frontera de Bolivia. Estamos en 2015, recorriendo la tercera etapa del “IDENTiTESproject” del fotógrafo, que tiene esta vez por escenario América del Sur. Por primera vez, nuestro artista no viaja solo: lo acompañan los hermanos Marion y Paul Laumonier para asistirle y documentar el viaje. Después de cuatro meses atravesando Chile, Argentina y Uruguay, helos aquí en un vehículo que los lleva hacia “una de las regiones más aisladas que todavía existen en la Tierra”. Así describe Marion el Gran Chaco, esa vasta llanura árida que Paraguay comparte con Argentina, Brasil y Bolivia. “Tuvimos que conducir durante 14 horas antes de llegar a destino”, relata.


Su meta: el campamento de los xákmok kásek. Según el Grupo Internacional de Trabajo sobre Asuntos Indígenas, los xákmok kásek son una de las 531 comunidades autóctonas del Chaco paraguayo. Compuesta en 2010 por 268 personas repartidas en 66 familias, la comunidad, cuyo nombre significa “muchos loritos” fue expulsada gradualmente de sus tierras ancestrales desde finales del siglo XIX. Después de casi 30 años de batalla legal, el 24 de agosto de 2010 este pueblo obtuvo un fallo favorable de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que ordenaba al Estado de Paraguay devolver 10.700 hectáreas de tierra a los xákmok kásek. Fortalecida por esta sentencia y a pesar de la renuencia del Estado a cumplirla, la comunidad se instaló en su territorio a principios de 2015.


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Las cámaras de “IDENTiTESproject” llegaron en un momento de lo más oportuno: “Hacía menos de diez días que ocupaban el sitio”, explica Marion. Gran momento de exaltación. Atmósfera eléctrica. Sin embargo, el retorno a las tierras ancestrales estaba lejos de ser un triunfo: “Vivían sin el más mínimo confort, durmiendo en tiendas de campaña, pescando para comer y bebiendo agua estancada de charcas”, recuerda. La cría intensiva de ganado y los cultivos de soja habían dañado las tierras y los bosques a menudo de modo irreversible. Una dura prueba para la identidad misma de los indígenas, cuyas creencias, medios de vida y prácticas culturales están estrechamente vinculadas con la tierra ancestral.


Bēni estuvo allí para organizar un elemento emblemático de su proyecto: un taller de cocreación. Y no es casualidad que decidiera poner la tierra en el centro de su secuencia artística. El resultado fue un momento único de intercambio pleno de emoción y gran profundidad espiritual. “El jefe de la aldea dijo que este proyecto fue particularmente importante para los miembros de su comunidad. Cuando aún estaban completamente inmersos en la lucha por recuperar sus tierras, trabajar con nosotros les permitió pensar en otra cosa y dedicarse de otra manera a sí mismos, todos juntos”, prosigue Marion.

Según dice Oscar Ayala de la ONG “Tierraviva”, que representó a los xákmok kásek ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos en 2010, hoy en día la comunidad ha entrado en posesión de 7.901 hectáreas, aproximadamente el 73% de las tierras que por derecho les pertenecen.

Al momento de publicarse este número de El Correo de la UNESCO, Bēni recorre Europa, última etapa de su proyecto. Esta gira mundial terminará en Paris, en 2018, con una galería efímera en un espacio público (“street gallerie”). Las galerías de este tipo, así como los retratos y talleres de cocreación, son los tres pilares esenciales de las exposiciones “BACK TO” organizadas por Bēni y sus equipos cada vez que regresan a Francia. Los ingresos generados por estas exposiciones y otras actividades de sensibilización pública se reintegran a las comunidades locales interesadas para contribuir a su desarrollo.


Una vez finalizada su gira europea, Bēni desea concederse un respiro: “Tomarme un tiempo, tal vez un año sabático”, aventura. Mientras tanto, ya está pensando en un libro “que reunirá los cinco continentes y nos permitirá entender, a mí en primer lugar, lo que ha ocurrido desde 2013”. También planea hacer una película y organizar una gran exposición en la que mostrará la totalidad de su odisea. El título, que ya tiene pensado y listo, es el ADN de su proyecto: “UN MUNDO • UN PUEBLO”.

Publicamos este fotorreportaje con motivo del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, que se celebra todos los años el 9 de agosto. Las fotografías de “IDENTiTESproject” cuentan con la licencia Reconocimiento 4.0 Internacional de “Creative Commons”.