Gran angular

Libertad TV: apuesta ganada

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Last recording of the season of “Hang in there!” with Andrius Tapinas, which attracted a live audience of over 2000 (23 May 2017),
in Klaipeda, Lithuania’s largest port city.
© Matas Baranauskas
A pesar de los numerosos desafíos que enfrenta la profesión, los periodistas son quienes están mejor situados para entrar en la nueva era mediática gracias a la conversión a las nuevas tecnologías, la reinvención de su oficio y la adopción de modelos económicos originales. En Lituania, el caso de Laisvės TV (Libertad TV), un canal de televisión independiente, transmitido por Internet y financiado por el público, es una prueba.

Por Andrius Tapinas

Nos guste o no, vivimos en la era digital. Y entre los periodistas de la vieja guardia hay muchos a quienes esto les cae bastante mal. En los planos tecnológico, financiero y creativo, la revolución digital tomó por sorpresa a los medios impresos y televisivos tradicionales, que están experimentando los mayores desafíos conocidos hasta hoy. ¿Están a la altura? Realmente no. Pero no les queda otra opción que hundirse o seguir nadando.

La llegada de Internet hace casi treinta años hizo al mundo adicto a una de las drogas más duras que las sociedades modernas puedan procurarse: el acceso libre, gratuito e inmediato a la información.

Antes de que supieran nombrar qué les había ocurrido, una segunda ola –la de las redes sociales– azotó al periodismo tradicional. Una ola más grande y más fuerte que la de la web, y con consecuencias más graves. Las compañías de redes sociales encabezan las audiencias, mientras que las suscripciones a los periódicos y las revistas disminuyen y los canales de televisión comienzan a ir a la zaga de los miles de sitios web de noticias que surgen en Internet.

De repente, todo el mundo se ha convertido en medio de comunicación y asume en un solo rol numerosas profesiones: camarógrafo, redactor, cronista, periodista, productor... Los guardianes del acceso a la información han visto sus defensas caer una tras otra y han quedado despojados de su privilegio supremo: el derecho a decidir qué es importante y qué no lo es.

La elección en noviembre de 2016 de Donald Trump a la función más alta de Estados Unidos es un ejemplo muy claro de la enorme influencia de las redes sociales. Aunque los medios tradicionales anidaban contra él un odio visceral, estos hacedores del ayer tuvieron que someterse a su voluntad para no suicidarse comercialmente ante la mirada de sus lectores y espectadores. Y es así cómo Donald Trump se convirtió en el primer presidente de las redes sociales de la historia.

YouTube: todos al estrellato

Cuando surgieron las redes sociales, la vieja guardia las miró con desdén, viéndolas como un juguete para jóvenes. Luego llegó YouTube, el mayor depósito de archivos televisivos y servicio de alojamiento de videos del mundo. Sin crear casi ningún contenido se convirtió en el refugio de todas las ambiciones del planeta. Cualquiera, donde quiera que esté, puede ahora llegar a ser lo que más sueña: cantante, chef de cocina, boxeador, estrella mediática…, todo es posible y además no cuesta nada.

PewDiePie (Felix Arvid Ulf Kjellberg, nacido en Suecia en octubre de 1989) ha hecho una carrera de “actor web” y productor de vídeos en línea. Con casi 55 millones de suscriptores, es el rey indiscutible de YouTube. En Lituania, dos de los más prósperos youtuberos –Whydotas (Vaidotas Grinceviĉius) y The3dvinas (Edvinas Navikas)– tienen más suscriptores que los cuatro canales nacionales de televisión nacionales juntos.

Por supuesto, en los nuevos medios no todo es positivo. El precio a pagar puede ser caro: información trucada, linchamientos colectivos virtuales, troles y acusaciones sin fundamento abundan en un todos contra todos generalizado. En la red no hay filtros ni vigilancia editorial de hecho, salvo el propio autocontrol. Nada obliga a la moderación ni a la decencia.

Obligados por el auge de Internet, vivimos la angustia de la transformación de los medios de comunicación. Como periodistas, tenemos que aceptar esta revolución y superar nuestras inhibiciones para convertirnos a la era digital. Sin embargo, en este ámbito nuestras cualidades profesionales nos dan cierta ventaja sobre la mayoría de los principiantes.

Las nuevas tecnologías proporcionan una libertad sin precedentes, especialmente en los países donde la prensa está controlada por el gobierno. Hoy es el momento ideal para expresar una opinión y lograr que resuene en todo el planeta. Además, la interacción con el público es esencial: sus comentarios instantáneos son una poderoso instrumento que debemos aprovechar.

15.000 euros en diez días

Los cambios que vive el periodismo pueden pues verse como una evolución positiva, ya que nos fuerzan a ser creativos e inventar modelos comerciales nuevos para sobrevivir. Y ese fue mi caso.

Obligado por la desaparición de mi programa en la televisión lituana, decidí contraatacar. En septiembre de 2016, fundé Laisvės TV, un canal independiente en línea financiado por sus espectadores.

Emitimos 15 programas al mes, y añadiremos al menos tres más antes de fines de 2017. Los contenidos son variados: sátira política en lituano y ruso, periodismo de investigación, entrevistas, análisis político y documentales positivos.

Nuestro equipo –compuesto por personal fijo y colaboradores­– cubre todos los puestos técnicos de camarógrafos a editores, de periodistas a guionistas. Un equipo de administración reducido se ocupa también de la comunicación del canal. Nuestros programas más destacados se filman en salas de espectáculos con cámaras de alta definición, ante una audiencia de 200 a 250 personas.

Somos una empresa sin fines de lucro, por lo que tenemos que asegurarnos de que las cuentas cuadren, cosa que exige sobriedad. Nuestros equipos son alquilados o traídos por los profesionales que contratamos. El trabajo se realiza principalmente en Internet, y nos contentamos con una pequeña oficina para reuniones y tareas editoriales, aunque tenemos la intención de trasladarnos a un local más amplio a fin de año.

Justo a tiempo para el lanzamiento del canal logramos nuestro objetivo financiero de reunir 15.000 euros en diez días. Casi 5.000 personas accedieron a financiarnos el primer mes. Los suscriptores son libres de prestarnos su apoyo por el tiempo que deseen, sin compromiso de continuidad. En un país con menos de tres millones de habitantes, este resultado es fenomenal. También contamos con financiación de patrocinadores comerciales dispuestos a apoyarnos de forma incondicional.

Un modelo económico rodado

Ponerme con mi equipo en manos del público fue el mayor desafío de mi carrera periodística. ¿Los lituanos estarían de acuerdo en pagar por aquello que podrían obtener gratis, pero que dejaría de existir si no cotizaban para evitarlo? ¿Creían lo suficiente en el servicio público como para apoyar financieramente a un medio independiente? Aunque los expertos locales en medios de comunicación se mostraron escépticos, ello no nos impidió seguir adelante.

En marzo de 2017, sugerimos a nuestros televidentes que utilizaran la posibilidad de aportar el 2% de sus impuestos a Libertad TV. Tenemos gran curiosidad por saber qué recursos nos procurará esta iniciativa.

En cuatro meses, Libertad TV se ha convertido en la entidad mediática más importante de YouTube Lituania. Algunos de sus programas llegan a audiencias de seis dígitos y compiten con los programas más populares de la televisión tradicional. Ocho meses después de nuestro nacimiento, los expertos en medios tuvieron que admitir que estaban equivocados y empezaron a dar cuenta de nuestros planes de expansión.

Nuestro modelo económico es nuevo y concuerda con la revolución digital, pero no es el único en su género: el micromecenazgo o financiación participativa para proyectos de periodismo es una realidad en los Países Bajos, Suiza, India y otros países.

La tarea no es fácil: es incluso una de las más arduas que he tenido que emprender en casi veinte años de carrera. Pero es la única manera en que me gustaría continuar ejerciendo mi profesión de periodista. Y ésta es una oportunidad que le debo a la revolución digital.

Andrius Tapinas

El periodista y escritor lituano Andrius Tapinas fundó Libertad TV en 2016. Es el protagonista de su programa estrella, “Laykites diez” (¡Tú puedes, aguanta!) Y una de las estrellas de las redes sociales de Lituania, con más de 130.000 seguidores en Facebook.programme, “Hang in there”. Tapinas is one of the most popular persons on Lithuanian social media, with over 130,000 Facebook followers.