Gran angular

Información falsa: La opinión de los periodistas

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Lies in social networks.
© Cristo Saldago
La desinformación no es un fenómeno nuevo. Sí son inéditas, en cambio, la velocidad y la amplitud con las que se propagan toda clase de bulos e informaciones trucadas (“fake news”) por las redes. Esta situación impone que los periodistas y órganos de prensa fiables se replanteen su misión y les ofrece una oportunidad para luchar contra la información adulterada. He aquí las opiniones que, desde Suecia hasta Sudáfrica, hemos recogido de algunos profesionales.

Aidan White

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Director

Red de Periodismo Ético (EJN)

Cuando se están multiplicando en todo el mundo los indicios de injerencia en los procesos democráticos, es inevitable intensificar el debate sobre los medios para luchar contra los bulos e informaciones trucadas. Sin embargo, una deficiente comprensión de este fenómeno y de sus orígenes y peligros reales está sembrando confusión.

Para tratar de esclarecer el problema, la Red de Periodismo Ético (EJN) ha elaborado esta definición de la información falsa o trucada: “Toda aquella información fabricada y publicada deliberadamente para engañar e inducir a terceros a creer falsedades o poner en duda hechos verificables”. Esta definición debería permitirnos diferenciar más fácilmente el periodismo de la propaganda, de los “hechos alternativos” y de las mentiras malévolas.

 

Verashni Pillay

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Jefa de la Redacción

Huffington Post (Sudáfrica)

Los bulos e informaciones trucadas emponzoñan nuestra labor profesional. Actualmente, el público alberga dudas sobre cualquier información que se difunda. No cabe duda de que las informaciones falsas han asestado un duro golpe a las relaciones entre el público y los medios informativos.

 

Kari Huhta

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Especialista en Asuntos Diplomáticos

Helsingin Sanomat (Finlandia)

Se tiende a veces a exagerar apresuradamente el impacto que tiene la información falsa en el periodismo. No quiero, ni mucho menos, tomarme este asunto a la ligera, ya que las noticias falsas plantean un grave reto a la sociedad y las instituciones. Lo que hay que entender es que los bulos e informaciones trucadas no tienen por finalidad relatar los hechos de otra manera, sino que apuntan a minar la credibilidad de las instituciones y del periodismo, aunque no exclusivamente.

 

Ivor Gaber

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Profesor de Periodismo

Universidad de Sussex (Reino Unido)

La desinformación ha existido siempre, a partir del momento en que se cobró conciencia de la influencia de los medios en la opinión pública. En cambio, sí que es nuevo y realmente preocupante el hecho de que la desinformación se propague con una celeridad y amplitud inauditas por plataformas digitales como Google o Facebook.

Las informaciones falsas han transformado el periodismo, ya que le plantean un serio desafío en la medida en que no siempre resulta evidente distinguir lo que hay en ellas de verdadero y falso. No obstante, los bulos e informaciones trucadas contribuyen al mismo tiempo a reforzar considerablemente el papel del periodismo. Si hay alguien capaz de denunciar la información falsa, son precisamente los periodistas, los periodistas responsables evidentemente. Yo diría que a corto plazo esas informaciones falsas son como una espina clavada en el pie de los profesionales, pero a más largo plazo van a reforzar la legitimidad de su profesión y darles mayor peso en la sociedad.

 

Ricardo Gandour

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Director General

Red radiofónica Central Brasileira de Notícias (CBN)

(Brasil)

Las informaciones falsas deben conducirnos a reafirmar la misión tradicionalmente desempeñada por los periodistas: tratar de esclarecer la opinión de la sociedad y el público. Tenemos que reforzar este elemento central de nuestro cometido profesional y mostrar dónde están los hechos reales y los verdaderos debates.

 

Ginna Lindberg

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Directora del Servicio Internacional

Radiotelevisión Sueca (Suecia)

Todas las discusiones sobre los bulos e informaciones trucadas merman la audiencia de los medios informativos, al suscitar dudas sobre lo que es verdad y lo que no. En nuestra condición de periodistas, tenemos que centrarnos en lo que mejor sabemos hacer: verificar los hechos, exigir respuestas y garantizar la transparencia de nuestros métodos de búsqueda de informaciones.

 

Catarina Carvalho

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Jefa de la Redacción

Global Media Group (Portugal)

Las noticias falsas o trucadas no son periodismo. Tendríamos que preguntarnos qué le hemos hecho los medios informativos tradicionales al periodismo para que esas noticias falsas se acepten y difundan con tanta facilidad. Para impedir que las informaciones falsas tengan tanto poder e influencia y poner término a su propagación, creo que deberíamos hacer un examen de conciencia y preguntarnos si estamos haciendo lo que debemos, si nuestras conductas son acertadas y si practicamos un periodismo ético.

 

María Ressa

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Cofundadora y Directora General

Red Rappler (Filipinas)

Nuestra red social Rappler, dedicada al periodismo de investigación, localizó en Filipinas unos 300 sitios que difunden informaciones falsas. Durante la campaña de las elecciones presidenciales de mayo de 2016, examinamos con atención el aumento de cuentas Facebook sospechosas de difundir información tergiversada en esa plataforma digital.

Necesitamos unos tres meses para examinar minuciosamente los datos de esas cuentas y comprobar la índole falaz de sus informaciones. Descubrimos que con un “nido” de 26 cuentas falsas se puede influenciar a unos tres millones de usuarios de Facebook. Sabemos, además, que desde noviembre de 2016 se pueden movilizar en Filipinas unas 50.000 cuentas Facebook para lanzar campañas a favor o en contra de personalidades políticas y simples ciudadanos. Según nuestras estimaciones, una cuenta de difusión de información falsa contaba con más de 990.000 seguidores pertenecientes a grupos de apoyo a un dirigente político; y otra cuenta de ese mismo tipo tenía 3,8 millones de seguidores, entre los que se contaban miembros de organizaciones de filipinos expatriados y diversos grupos dedicados a actividades de compraventa.

Habida cuenta de que en Filipinas hay unos 54 millones de usuarios de Facebook, se puede decir que las redes sociales se han convertido en un arma temible para manipular a la opinión pública y amordazar a la oposición. La red Rappler ha sido blanco de innumerables ataques en Internet, que provenían de cuentas Facebook abiertas especialmente para acosar a nuestros reporteros y colaboradores.

Todo esto nos incita a ser más resueltos que nunca en nuestra lucha para denunciar las informaciones embusteras e impedir su propagación.