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Dawit Isaak, encarcelado por delito de opinión

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Photo of Dawit Isaak taken in 1987- 1988, soon after his arrival in Sweden.
© Kalle Ahlsen
Detenido en 2001 en Eritrea, Dawit Isaak, periodista eritreo nacionalizado sueco del que no se tiene ninguna noticia desde 2005, es el ganador del Premio Mundial de Libertad de Prensa UNESCO-Guillermo Cano 2017. Para sus familiares, esta recompensa reaviva la esperanza de una liberación próxima.

Por Nathalie Rothschild

Un retrato de Dawit Isaak de fines del decenio de 1980 se ha convertido en un símbolo internacional de la lucha por la libertad de prensa y expresión. Hace casi 16 años que este periodista, dramaturgo y escritor está preso sin juicio en su país natal, Eritrea. En mayo de 2017 fue recompensado con el Premio Mundial de Libertad de Prensa UNESCO/Guillermo Cano.

Año tras año, las gestiones diplomáticas de cinco administraciones sucesivas de su país de adopción, Suecia, las campañas internacionales de denuncia, las presiones de la sociedad civil y los llamamientos de numerosas personalidades han logrado mantener la atención pública sobre el caso Isaak. Amnistía Internacional le considera preso de conciencia y exige su liberación inmediata e incondicional. Pero el régimen eritreo sigue haciendo oídos sordos, sin darle la posibilidad de obtener un juicio imparcial y de tener contacto con el mundo exterior, salvo en un breve periodo de puesta en libertad en 2005.

Dawit Isaak nació el 27 de octubre de 1964, en los comienzos de la interminable guerra de independencia de Eritrea –que duró desde septiembre de 1961 hasta mayo de 1991– y se crió en la ciudad de Asmara en el seno de una familia con cinco hijos. Sus padres regentaban un pequeño negocio de cocina italiana.

Al poco de cumplir los 20 años, los combates entre el ejército de Etiopía y el Frente de Liberación del Pueblo Eritreo se intensificaron y la Unión Soviética retiró su apoyo al gobierno etíope. Fue entonces, en 1987, cuando Dawit Isaak decidió huir de su país y refugiarse en Suecia, donde se ganó la vida haciendo trabajos de limpieza.

“Nunca olvides tus raíces”

Según uno de sus hermanos menores, Esayas, Dawit nunca renunció a su compromiso de luchar por una Eritrea libre y democrática. “Tengo pocos recuerdos de infancia de Dawit, porque es diez años mayor que yo –dice–pero no he olvidado que en mi adolescencia me enseñaba aquí, en Suecia, el idioma oficial eritreo, el tigriña. Siempre me repetía: ‘Nunca olvides tu lengua, tu país, tus raíces’. Le importaban mucho su cultura e identidad de origen, a la vez que respetaba la sociedad sueca y se adaptaba a ella”.

En 1993, un año después de haber obtenido la nacionalidad sueca, Isaak regresó a su país, que acababa de independizarse de Etiopía. Se casó allí y tuvo tres hijos: una niña y un niño gemelos, Betlehem y Yorun, y cuatro años más tarde otra niña, Danait.

Betlehem, que tiene hoy 23 años, evoca así a su padre: “Uno de los primeros recuerdos que tengo de él es cuando nos enseñaba a leer y a contar a mi hermano y a mí. Teníamos cuatro años. Quería que conociésemos nuestra historia y el mundo que nos rodeaba. Aunque a veces no era muy pedagogo que digamos, se esforzaba por serlo. Era un padre muy entregado”. 


© Presidential Palace Press Bureau

El primer periódico independiente de Eritrea

A finales del decenio de 1990, las tentativas de liberalización de la sociedad eritrea empezaron a dar sus frutos. El país promulgó una nueva ley que autorizaba la prensa privada y Dawit Isaak aprovechó la ocasión para fundar el primer periódico independiente de Eritrea, al que se dio el nombre de Setit, el único río del país que no se seca en todo el año. “Queríamos que el caudal de información de nuestro periódico fuese continuo como el de un río sin sequías”, recuerda Aaron Berhane, cofundador de Setit.

Copropietario del periódico, Dawit Isaak fue también un periodista prolífico, encargado de cubrir noticias culturales y locales. Sin embargo, no pasó mucho tiempo sin que estallaran otros enfrentamientos entre Etiopía y Eritrea, lo que le obligó a retornar a Suecia, donde poco después su mujer y sus hijos se reunieron con él.

Aunque la situación política en Eritrea seguía siendo inestable, Isaak decidió volver allí en 2001. Enseguida se vio envuelto en una peligrosa polémica, cuando Setit publicó una carta abierta al presidente del país. En pocos meses se prohibió toda la prensa independiente y se encarceló a once firmantes de la carta (entre ellos varias figuras políticas) y a diez periodistas, incluido Dawit Isaak.

Las detenciones se produjeron pocas semanas después del atentado perpetrado el 11 de septiembre en los Estados Unidos. “Desde entonces el mundo ha cambiado totalmente –dice su hermano Esayas– y a Dawit se le ha mantenido excluido de casi todo. Unas veces tengo la impresión de que se le va a olvidar por completo y que los esfuerzos para liberarlo pueden acabar cansando a la gente, pero otras me digo que algo va a suceder… Ahora mis esperanzas se han reavivado. En efecto, gracias a la concesión del Premio Mundial de Libertad de Prensa UNESCO-Guillermo Cano a mi hermano, se va a atraer la atención de las Naciones Unidas sobre su caso”.

Por su parte, Cilla Benkö, directora general de la Radio Estatal de Suecia y presidenta del jurado del Premio Mundial de Libertad de Prensa 2017, estima: “Esta recompensa constituye una expresión importante y significativa del rechazo al trato que se está infligiendo a Dawit Isaak. Se le mantiene encarcelado sin juzgarle e impidiéndole todo contacto con su familia y allegados. Esa situación es inaceptable”.

Denegación del derecho a juicio

Poco antes del 3 mayo de 2017, Día Mundial de la Libertad de Prensa y fecha de la ceremonia de entrega del Premio en Yakarta (Indonesia), la Comisión Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos anunció que aceptaba examinar el caso de Isaak. Esta decisión se adoptó después de que los abogados del periodista presentaran a ese organismo una petición basada en el respeto del principio de habeas corpus, en virtud del cual se garantiza a las personas arrestadas su presentación rápida ante un juez para que éste determine la validez de su detención. Aunque las autoridades eritreas aceptan este principio, deniegan a Dawit Isaak y a los demás periodistas encarcelados desde septiembre de 2001 el derecho a ser juzgados por un tribunal.

La Comisión ha prometido que va a interrogar a las autoridades eritreas acerca de su incumplimiento de los convenios internacionales sobre derechos humanos. Aunque esta promesa ha dado nuevas esperanzas a la familia de Isaak, su hija Betlehem se muestra prudente. “Esta petición es significativa –dice–, pero está por ver si tendrá o no efecto en las autoridades de Eritrea. Son ellas las que tienen el poder de decidir cuál será el destino de mi padre”. Por su parte, el hermano de Dawit, Esayas, ha considerado que ese gesto de la Comisión constituye “un avance positivo y un mensaje a la comunidad internacional y al gobierno eritreo, que está infligiendo a Dawit un cruel suplicio desde hace casi 16 años. Tan sólo espero que los que tienen el poder en sus manos escuchen este mensaje y hagan algo”.


© Henry Gylander

Diplomacia sigilosa

Según Esayas, las autoridades de Suecia, los medios de comunicación y la sociedad civil tardaron en preocuparse por la suerte de su hermano, pero ahora el gobierno sueco ha optado por practicar una “diplomacia sigilosa” con Eritrea para conseguir su liberación. En noviembre de 2005 brilló brevemente una lucecita de esperanza cuando se puso en libertad a Dawit, pero se apagó inmediatamente, porque dos días después fue encarcelado de nuevo cuando iba camino del hospital.

Años más tarde, la esperanza renació cuando un carcelero escapado de Eritrea relató a la prensa sueca que Isaak estaba aún vivo, pese a estar enfermo y confinado en condiciones inhumanas. Al parecer, la casi totalidad de sus 16 años de cárcel los ha pasado aislado y encerrado en una celda oscura.

Según Cilla Benkö, el caso de Isaak pone de relieve que “necesitamos periodistas que exijan cuentas a los que tienen el poder, pero lo que ocurre, por desgracia, es que cuando lo hacen se ponen en una situación de peligro cada vez mayor. Por eso, debemos estar agradecidos a todas las personas que aceptan asumir riesgos para informarnos de realidades que no conoceríamos si no fuera por su trabajo. Dawit es un ejemplo de estas personas valerosas y en todo el mundo hay periodistas dispuestos a garantizar la defensa de la libertad de expresión […] Me enorgullece haber presidido un jurado que decidió por unanimidad otorgar a Dawit Isaak el Premio Mundial de Libertad de Prensa UNESCO-Guillermo Cano, contribuyendo así a presionar más a quienes lo mantienen preso”.


© Brit Stakston

Nathalie Rothschild

Nathalie Rothschild (Suecia) es periodista independiente. Publica sus artículos en The Wall Street Journal, The Atlantic, The Guardian y Foreign Policy. También es realizadora y reportera de Sveriges Radio, la emisora estatal sueca.